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La despedida de Roxana no cierra la exigencia de justicia

ALMA GRANDE

POR ÁNGEL ÁLVARO PEÑA

La familia de Roxana Berenice Guzmán ya conoce la verdad que durante días buscó con desesperación. La confirmación de la identificación de sus restos permitió organizar el último adiós, pero también abrió una etapa marcada por el duelo y la exigencia de que las investigaciones lleguen hasta sus últimas consecuencias.

De acuerdo con la información difundida por sus familiares, la velación iniciará este lunes 6 de julio a las 12:00 horas en el domicilio ubicado en la calle Balderas número 37, donde amigos, familiares y personas cercanas podrán acompañarlos. Un día después, el martes 7 de julio a las 10:00 de la mañana, se celebrará la misa de cuerpo presente en la Iglesia del Centro. Al concluir la ceremonia religiosa, el cortejo fúnebre partirá hacia el Panteón Santa Elena, donde se realizará la sepultura.

En la esquela, la familia expresó que “su luz y su amor permanecerán siempre en nuestros corazones” y agradeció las muestras de solidaridad, las oraciones y el acompañamiento recibido desde que comenzó la búsqueda.

Cada una de estas ceremonias representa un espacio para honrar la memoria de Roxana y acompañar a una familia que enfrentó días de incertidumbre. La respuesta de la sociedad también merece reconocimiento. Muchas personas difundieron su fotografía, compartieron información y permanecieron atentas al desarrollo del caso, convencidas de que cualquier dato podía contribuir a encontrarla.

Sin embargo, la identificación de los restos no concluye la responsabilidad de las autoridades. La investigación debe continuar hasta esclarecer plenamente lo ocurrido, identificar a los responsables y llevarlos ante la justicia. La entrega de un cuerpo brinda certeza sobre el destino de una persona, pero no responde por sí sola a todas las preguntas que deja un hecho de esta naturaleza.

Este caso también recuerda la importancia de fortalecer los mecanismos de búsqueda, la coordinación entre instituciones y el acompañamiento a las familias. Detrás de cada reporte de desaparición existe una red de personas que modifica por completo su vida mientras espera información oficial y respuestas que muchas veces tardan demasiado en llegar.

La despedida de Roxana Berenice Guzmán será un momento de profundo significado para sus seres queridos. También debe convertirse en un recordatorio de que las investigaciones no pueden detenerse y de que el acceso a la verdad y la justicia sigue siendo una demanda legítima para su familia y para una sociedad que espera resultados frente a este tipo de casos. Está columna se publica los lunes, miércoles y viernes.