El acuario de los peces gordos

Por José García Sánchez

Con el retiro de la concesión del Acuario de Veracruz, que alberga 3 mil 258 ejemplares de alrededor de 170 especies, al fideicomiso en manos de particulares se muestra que el pago de 170 pesos por entrada no era suficiente para su mantenimiento y así justificaban la mercantilización de un espacio donde no pude realizarse eventos con música viva, menos aún con mariachis, como se hizo en varias ocasiones.

Hay especie marinas muy delicadas, para otros el ruido y las luces son mortal, la aglomeración de personas es malo para el sistema nervioso de otros. No podemos decir que se hayan entrenado para resistir la estridencia de música ni la presencia de gente tomada a su alrededor; sin embargo, el Acuario de Veracruz, inaugurado el 14 de diciembre de 1992, en lugar de proteger las especies la sacrifican. Hasta los aniversarios del acuario lo celebran con mariachis.

 

 

El primer administrador del acuario fue el hermano del comentarista político de ultraderecha Luis Pazos de la Torre, o sea Baltazar, de los mismos apellidos. Luis Pazos fue diputado federal por el PAN de 2003 a 2006, durante el sexenio de Vicente Fox, y director general de Obras y servicios Públicos, cargo que deja Calderón para ocupar la presidencia de la República, y de inmediato lo ocupa Pazos para cubrirle las espaldas. Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto fue presidente de la Comisión Nacional para la Protección y defensa de los Usuarios Financieros, todo un especialista en la actividad bancaria, tema que desarrolla en varios de sus libros desde una postura conservadora. Actualmente es Director del Centro de Investigaciones Sobre la Libre Empresa, A.C.

El 27 de diciembre de 2019, el gobierno del estado envía un extrañamiento, que a la letra dice: “Lamentamos el manejo del Acuario de Veracruz, con intereses particulares. Revisaremos el reglamento que lo opera y responsabilidades del Consejo de administración privado”.

Ahí los “hambrientalistas” que brotan del fango de la farándula ahora no dijeron nada. La exhaustiva comercialización del espacio en manos del fideicomiso, donde estuvo implicado Inbursa. Los abusos fueron tanto que no debe extrañar su apropiación sino la tolerancia de las autoridades, la cual nunca fue tomada en cuenta por la mayoría de los medios tradicionales de Veracruz, que de inmediato asociaron la acción de la Procuraduría Estatal de Protección al Medio Ambiente, con la expropiación de medios de producción que, según ellos, identifica al socialismo entre sus normas económicas. Es decir, consideran todavía que hay algún país en el mundo que quita un carro si tienes dos o una casa si tienes más. Ahora no se las han podido quitar ni a Alejandro Moreno Cárdenas, líder nacional del PRI, que tiene más casas que un magnate.

Así, las protestas de los medios sorprendieron a los veracruzanos quienes conocen muy bien el fin que el dieron los directivos del fideicomiso, que se promovía más como salón de fiestas que como centro educativo, lo cual causaba daño a las especies en exhibición y algunas veces, la muerte. Murió un manatí a causa del ruido y los flashes de las cámaras y luces de las fiestas en uno de los eventos sociales para los que alquilaron el acuario, quisieron ocultar el problema quemando el cuerpo, pero su incineración completa no fue posible.

Lo que sí sorprende es el hecho de que el chiapaneco, el ex perredista Sergio Rodríguez Cortés, encabece la Procuraduría Estatal de Protección al Medio Ambiente, cuya trayectoria no es muy clara ni transparente.

Desde luego que no se afectó sólo a los miembros del fideicomiso que habían adoptado el acuario como su salón de fiestas particular, sino a los comercios alrededor del acuario. Seguramente les afecta el cierre temporal, pero también es seguro que no les cayó de sorpresa porque los excesos estaban a la vista de todos.

Desde la renta del espacio para fiestas hasta el dinero de las fotografías que se tomaban los visitantes no estaban registrados oficialmente y nunca dieron cuenta a la autoridad de esos ingresos al Acuario de Veracruz. El Comité mantiene en la opacidad el uso y destino de los ingresos obtenidos por cuotas de visitantes y contratos mercantiles.

Se sabía en los medios los siguiente: “El más reciente informe de medición de transparencia gubernamental, presentado por el INAI y el Centro de Investigación y Docencia Económicas, reveló que el Fideicomiso de Administración denominado “Acuario de Veracruz”, tiene bajo desempeño en materia de transparencia y participación ciudadana”.

De acuerdo con la evaluación, este Fideicomiso, señala esta autoridad, no cuenta con apertura para el acceso a la información, datos abiertos, transparencia y medios para la atención ciudadana.

El Fideicomiso nunca informó sobre contratos de obras, bienes y servicios, las modificaciones a su contrato constitutivo, así como el monto, uso y destino del patrimonio.

Reporta que el ingreso por concepto de donaciones de origen privado, fue de 114 millones 470 mil 031 pesos; y el monto anual de rendimiento de inversiones realizadas fue de 2 millones 351 mil 544.08 pesos. Todo esto con la anuencia y complicidad de las autoridades municipales encabezadas por Patricia Lobeira Rodríguez, esposa de Miguel Ángel Yunes Márquez, hijo de Miguel Ángel Yunes Linares, quien fuera gobernador de Veracruz dos años. Todos panistas.

El Comité Técnico del Acuario de Veracruz se encontraba integrado por Jaime Rivero Mantecón, presidente y José Arturo Hernández Mier, secretario técnico y responsable operativo.

Ahora habrá más vinculación con la sociedad, se cuidará la fauna tal y como rigen las atribuciones de acuario y un día a la semana habrá entrada libre.

Este caso muestra algo más que el PAN tiene en sus manos gran parte de los medios de información, ya sea porque son propietarios, dueños o mecenas de los dueños, lo peor es que a pesar de que los veracruzanos lo saben, siguen creyéndoles.

 

 

Twitter: @Josangasa3