El pasado viernes, el Ayuntamiento de Tuxpan quedó envuelto en una nueva controversia luego de que la regidora Ivis Salas emitiera un comunicado para explicar las razones de su voto en contra del Presupuesto de Egresos 2027 y exponer una serie de incrementos que, a su juicio, no fueron suficientemente aclarados.

Entre los aumentos señalados se encuentra el incremento a 47 millones 175 mil 907 pesos en la partida destinada al personal transitorio. También cuestionó que los servicios profesionales pasaran de aproximadamente 18.3 millones a 21 millones 140 mil 763 pesos, además de un aumento de 885 mil 807 pesos para alimentos y utensilios y una partida de 947 mil 473 pesos para alimentos relacionados con actividades extraordinarias.

A esto se suma que, según expuso la regidora, los integrantes del Cabildo habrían recibido un documento de 312 páginas y contado con apenas dos horas para revisarlo antes de emitir su voto.

¿Cómo fue posible que a los ediles que votaron a favor les bastaran apenas dos horas para revisar, comprender y respaldar un documento que compromete el uso de millones de pesos públicos? ¿Realmente analizaron cada partida, solicitaron explicaciones y despejaron todas sus dudas?

Pero el comunicado no se limitó a las cifras.

Ivis Salas también denunció haber sido víctima de comentarios ofensivos y descalificativos hacia su persona durante una reunión privada en la que, presuntamente, se pidió a los asistentes dejar sus celulares afuera.

Esta no es la primera vez que una integrante del Cabildo hace señalamientos relacionados con posibles amenazas o actos de intimidación dentro del entorno municipal.

El pasado 16 de junio, la edil Sara Hernández publicó un mensaje en sus redes sociales en el que afirmó que no permitiría más amenazas, hostigamiento, intimidación ni violencia que pretendieran influir en sus decisiones, silenciar su opinión o impedirle seguir alzando la voz.

Sara Hernández no mencionó nombres ni señaló directamente a alguna persona como responsable. Sin embargo, su declaración cobra nueva relevancia ante lo denunciado ahora por Ivis Salas.

Cuando dos ediles, en momentos distintos, hablan de descalificaciones, intimidación o amenazas, el Ayuntamiento no debería responder con indiferencia.

Después de la polémica, el alcalde Daniel Cortina Martínez anunció durante una entrevista que ofrecerá una rueda de prensa el próximo martes para hablar del tema.

La conferencia será una oportunidad para aclarar los incrementos incluidos en el presupuesto, pero no puede reducirse a una exposición de números convenientemente acomodados.

El alcalde deberá explicar por qué se proyectó ese aumento para personal transitorio, cuántas personas serían contratadas, qué funciones desempeñarían y bajo qué criterios ingresarían a la nómina municipal.

También tendrá que informar quiénes recibirían los contratos por servicios profesionales, por qué aumentó esa partida y en qué se gastarían los recursos destinados a alimentos, utensilios y actividades extraordinarias.

Pero existen preguntas que no aparecen en ninguna hoja presupuestal: ¿quién pidió que los celulares se quedaran afuera?, ¿por qué se tomó esa medida?, ¿quiénes estuvieron presentes y qué ocurrió durante aquella reunión?

Si el alcalde asegura que Ivis Salas no fue víctima de expresiones ofensivas o descalificativas, tendrá que presentar elementos que respalden su versión. Una simple negativa frente a los medios no será suficiente.

Negar no es demostrar.

La rueda de prensa tampoco debería convertirse en un escenario para atacar a la regidora por haber votado en contra. Cuestionar un presupuesto, pedir tiempo para revisarlo y exigir claridad sobre el destino de los recursos públicos forma parte de las responsabilidades de cualquier integrante del Cabildo.

El martes no solo deben aclararse los millones. También deberá explicarse por qué una reunión relacionada con asuntos públicos tuvo que realizarse, presuntamente, con los celulares afuera y qué está ocurriendo dentro del Ayuntamiento para que dos ediles hayan expresado señalamientos de esta naturaleza.

La administración municipal se presenta bajo el lema “Hagamos las cosas bien”; sin embargo, un gobierno que verdaderamente actúa de esa manera no puede conducirse entre la opacidad, la misoginia y la falta de respeto hacia las mujeres.

Ahora tendrá la oportunidad de demostrar, con hechos y no solo con palabras, que sabe gobernar con transparencia, rendición de cuentas y respeto.

Porque las cifras importan, pero lo que ocurre detrás de las puertas cerradas del poder también merece una explicación pública.

 

 

Compartida de Revista Políticos al Desnudo