COLUMNISTAS

Degradantes aconteceres

Militares así como policías en retiro, académicos, estudiantes, letrados, políticos y periodistas (todos ellos de buena fama), me han requerido con insistencia el porqué no he aprovechado como debiera –periodísticamente, desde luego— los trascendentes e ignominiosos aconteceres políticos y jurídicos, que han marcado para siempre el devenir de México.

Aprovecho la oportunidad que me es brindada en el presente medio de comunicación para manifestar, con el debido respeto que merece la Primera Magistrada de la Nación, que hasta la fecha no es mi deseo criticar a profundidad los lamentables acontecimientos jurídicos y políticos en los que se encuentra inmersa nuestra República, algunos de ellos no sólo violatorios del Estado de Derecho, sino, incluso, infames y delictivos.

Por delicadeza personal he preferido dar tiempo al tiempo; no solo para tener mejores y más maduras reflexiones sobre los tiempos jurídico-políticos, en los que tal parece que la despreciable política de Andrés Manuel López Obrador aún prevalece y, lamentablemente no se avizoran cambios trascendentes en el combate contra la corrupción y la narco-política.

Mientras tanto —sino disgusta— expresaré y sostendré que cualquier fenómeno de corrupción resulta ser escandaloso e inaceptable, pero los eventos de deshonestidad y corruptelas en el contexto de procuración e impartición de justicia son delictivos e intolerantes. Hay que recordar que la Justicia es el crucial soporte de la Soberanía del Estado, en su entorno se ejerce el control y constitucionalidad de las leyes y actos de autoridad. En la actual gobernanza hay continuidad en los actos de corrupción, que quiérase o no, dejan un mal sabor.

Así las cosas, pronunciamos:

Soldados de honor del glorioso Ejercito Mexicano con palabras, hechos y actuares jurídicos fueron injustamente señalados, acusados y procesados de participar activamente en actividades de narcotráfico. En el ayer se sostuvo ello, con el único objetivo de brindarle impunidad al verdadero responsable del fenómeno de la narco-política que aún corroe las entrañas de México.

El espacio que se me brinda en el presente medio de información, me impide extenderme más, para referir que la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, no se decide aún a ordenar la extinción de ese fenómeno iniciado en el neoliberalismo y al que le dio continuidad su antecesor.

Es cuánto.