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Conocer el pulso de gobernar

Hablar de regidores no debería reducirse a una discusión sobre asistencias o fotografías oficiales. Su verdadera importancia va mucho más allá: representan la pluralidad de una ciudad, la diversidad de sectores sociales y la posibilidad de que distintas voces tengan espacio dentro de la toma de decisiones públicas.

 

Cada regidor llega al Cabildo con una visión distinta, con causas específicas y con la responsabilidad de ser enlace entre el gobierno municipal y la ciudadanía. Son, en muchos sentidos, el reflejo de los distintos valores que conviven dentro de una sociedad: la justicia social, la equidad, la transparencia, la cultura, la seguridad, la educación, la inclusión y el desarrollo económico.

 

Mientras la presidencia municipal encabeza la administración, los regidores cumplen la función de vigilar, supervisar, proponer y enriquecer las decisiones que impactan en la vida diaria de las familias. Son contrapesos.

 

Una propuesta de evaluación edilicia permite precisamente dimensionar esa importancia. No se trata de desacreditar su función.

 

El sueño de la evaluación contempla cuatro rubros esenciales. El primero es la asistencia a eventos oficiales, porque la representación institucional también implica presencia y acompañamiento en los actos que forman parte de la vida pública del municipio.

 

El segundo es la participación en Cabildo, donde se discuten acuerdos, presupuestos, reglamentos y decisiones que definen el rumbo de la ciudad. Ahí no basta con asistir; se necesita criterio, preparación y compromiso para defender los intereses de la población.

 

El tercer punto es el trabajo en comisiones, quizá el más importante. Cada regidor tiene asignadas responsabilidades específicas en áreas como limpia pública, hacienda, turismo, obras, prevención del delito, equidad de género o desarrollo social. Esa labor técnica es donde realmente se refleja su capacidad de gestión y vigilancia.

 

Finalmente está la atención ciudadana, porque un regidor no debe ser una figura distante. Escuchar, atender y dar seguimiento a las necesidades de la gente es parte esencial de su encargo y de la confianza que la población deposita en ellos.

 

El “semáforo” de rendimiento propuesto no busca dividir entre buenos y malos, sino transparentar el trabajo público. También sirve para que la ciudadanía entienda mejor qué hace cada edil y cómo su desempeño influye directamente en la calidad de vida del municipio.

 

Los regidores son importantes porque representan mucho más que un cargo: representan sectores, luchas, causas y necesidades reales. Son la muestra de que una ciudad no se gobierna desde una sola visión, sino desde la suma de muchas voluntades.