México y EU problemas y soluciones comunes

 

Por Ángel Álvaro Peña

Las diferencias entre partidos políticos de Estados Unidos se desbordan y traspasan las fronteras de su territorio. El senador Republicano, Ted Cruz, quien acusara al Presidente de México de “haber entregado partes del territorio mexicano a cárteles del narcotráfico”, y Ken Salazar, quien a manera de respuesta reconoció que hay “políticas diferentes” entre los dos gobiernos, pero se dijo optimista del futuro que le depara a la relación entre ambas naciones.

Estamos trabajando bajo el Entendimiento Bicentenario, por primera vez Estados Unidos y México ven qué se puede hacer para que el pueblo pueda vivir sin miedo en EU y en México. Conocemos que las armas que se manufacturan en EU están haciendo mucha violencia en México, entonces es problemática de las dos naciones y también una solución de las dos naciones, por eso bajo el entendimiento que tenemos de la seguridad en el tráfico de personas, en las drogas y fentanilo, en lo de las armas, en lavado de dinero, en todo eso estamos trabajando muy bien con México”, afirmó el embajador estadounidense.

La visión de cada uno es muy diferente y no sólo porque pertenezcan a partidos políticos diferentes sino porque la percepción del senador es sólo un comentario sobre un supuesto y la declaración del embajador es la exposición de un trabajo conjunto.

La diferencia entre un rumor y la narrativa de tareas en común es muy grande. Los diferentes países donde Ted creció le alejaron de su identidad, con padre cubano, abuelo español, y madre estadounidense, de religión bautista, es la antítesis del embajador, que practica la religión católica, ha escrito libros y estudiado varias carreras. Pero más allá de esa comparación están los intereses de un grupo de políticos estadounidenses quienes tomaron la realización de la IX Cumbre de las Américas como propia e interpretaron la ausencia del presidente mexicano como un agravio personal.

El embajador comenta que se trabaja con seriedad en la colaboración que tiene el gobierno estadounidense con el mexicano en el combate al crimen organizado y, al mismo tiempo, reconoció que las armas provenientes de su país han causado violencia del otro lado de la frontera sur.

 

 

Por su parte, Ted Cruz celebró que no acudiera a este encuentro: “Me alegra ver que el Presidente mexicano, que ha entregado secciones de su país a los cárteles de droga y es un apologista de la tiranía en Cuba, un dictador asesino en Nicaragua y de un narcotraficante en Venezuela, no estará en Estados Unidos esta semana”.

La percepción del senador se ve rebasada por su consigna e intereses, pareciera no darse cuenta que el vecino del sur, México, es el principal socio comercial y que tienen problemas comunes que sólo pueden tener soluciones comunes. No hay problema ajeno o lejano, cuando se comparten más de 3 mil kilómetros, pero hay quienes ven en las fronteras la división y quienes toman las fronteras como puente para estrechar lazos y arreglar conflictos.

La Cumbre de las Américas ha sido sólo un pretexto para ampliar el campo de batalla entre demócratas, en el poder, y los republicanos, en la oposición, ante la proximidad de las elecciones. Todo lo que haya sucedido en la Cumbre es un factor de pelito para las campañas anticipadas y herramienta para atacar al enemigo, de tal suerte que dicho enfrentamiento carece de validez, aunque en nuestro país haya quienes quieren sudar calenturas ajenas y consideran ese pleito como algo trascendente en la relación entre México y Estados Unidos.

 

 

Cuando se insiste en que la política es algo entre buenos y malos, o de blanco y negro, la esencia de su práctica no se ha entendido.

Un ejemplo de buenas relaciones es la próxima visita de John Kerry a México, el enviado de la Casa Blanca para asuntos climáticos visitó nuestro país el 31 de marzo, es decir, hace menos de dos meses y medio y seguirá llegando a México a conversar con el Presidente de México mostrando no sólo trabajo sino excelentes relaciones que algunos colocan al borde del colapso.

Incluso, no falta el que está acostumbrado a deslumbrarse con lo que sucede en Estados Unidos y culpa de mal comportamiento a sus propios gobernantes ante la habitual sumisión a los designios del vecino del norte.

Existen casos en los que algunos mexicanos toman más en serio el pleito entre Ted Cruz y Ken Salazar, que el propio embajador, quien podría ocuparse en afinar diplomáticamente las diferencias, si los dichos de los opositores fueran trascendentes sobre todo cuando desbordan sus fronteras; sin embargo, Ted Salazar, no le da importancia a la perorata de Ted Cruz y lo coloca en el lugar de los observadores de la política de su país, no como un actor sino como alguien que simplemente critica.

Es común ver que la oposición política en Estados Unidos y en México adoptan conductas similares, sobre todo en cuanto a la indiferencia sobre el trabajo y la pasión por la crítica. Y esto lo advierte el representante en México de Joe Biden y le otorga la dimensión que merece, son simples declaraciones, frente a un arduo trabajo, en el que la oposición no contribuye, sólo cuestiona de un lado y de otro de la frontera.

Las observaciones de quienes no trabajan son sólo eso palabras que sabotean las tareas que ellos no son capaces de realizar.

La política es participación o no es política y si se participa en ella como si se viera la realidad a través de un televisor, poco deben tomarse en cuenta las declaraciones que desde la comodidad de la curul se hacen sobre un trabajo serio y constante.

México no es un vecino menor ni un amigo de ocasión, sino un país que tiene la misma importancia que Estados Unidos y cualquier nación del mundo. Porque cuando los políticos radicales del vecino país consideran que pueden jalar las orejas a México encuentran ahora que quienes debe corregir sus errores son ellos.

 

PEGA Y CORRE

La Universidad Nacional Autónoma de México fue considerada la segunda mejor en América Latina, sólo por detrás de la Universidad de Buenos Aires, en Argentina; y la mejor en México, según el ranking mundial de las universidades Quacquarelli Symonds…

 

Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes