COLUMNISTAS

No va a la Cumbre

 

Por Ángel Álvaro Peña

La insistencia de Biden y el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, para que asista a la IX Cumbre de las Américas no es por capricho o por orgullo, se trata de legitimar una reunión que sólo podría tener trascendencia con la presencia de Andrés Manuel López Obrador, quien ha decidido no asistir.

El presidente de México explicó, con puntualidad, las razones de su ausencia, pero envió, en su lugar al secretario de relaciones exteriores, Marcelo Ebrard, quien seguramente hará un bien papel; sin embargo, el escudo de Biden contra los republicanos, en plena época prelectoral, es sin duda, López Obrador, por su peso político y su hegemonía interna en México.

La necesidad de hacer conciencia sobre un cambio de política, donde las restricciones queden fuera y la unidad prevalezca fue expresada por el Jefe del ejecutivo, quien mostró que el pasado está lleno de políticas que castigan unos países sobre otros y esos tiempos han quedado atrás. Mencionó el sueño de Simón Bolívar donde las naciones de Centro y Sudamérica estuvieran unidos, pero incluyó a Estados Unidos y Canadá.

Dejar de asistir a la Cumbre de las Américas pone al descubierto la presión que tienen el presidente de Estados Unidos ante la fuerza de la comunidad cubana de Miami, el partido republicano, de donde surge el encargado dela política exterior del Senado, Roberto Menéndez, y quien se ha caracterizado por su política de cerrazón ante Cuba, precisamente porque proviene de una familia de refugiados de ese país y ahora considera que todo lo que corre en la isla es malo, pero no dice que las causas de los problemas del gobierno del país caribeño provienen del bloqueo impuesto por estados unidos, que impiden que lleguen del resto del mundo alimentos y medicinas.

Menéndez, como sus similares, siempre tienen un destacado protagonismo en la víspera de elecciones del vecino país, como un modo de presionar para que los demócratas cedan en sus imposiciones dentro y fuera del territorio estadounidense.

Recordemos que la primera Cumbre de las Américas se realiza precisamente en Miami, en 1994, de ahí que los cubanos residentes en ese estado se consideran propietarios de su agenda y hasta quieren decidir a quién invitan o dejan de convocar.

Porque no es gratuito que sean precisamente los senadores republicanos, de origen cubano quienes protagonizan la escala segregacionista, otro ejemplo de esta política fascista es el caso del senador Marco Antonio Rubio, actual senador por el estado de Florida, junto con Ted Cruz del estado de Texas y Robert Menendez por Nueva Jersey, son los únicos senadores en el Congreso de Estados Unidos con raíces cubanas. Rubio afirmó exaltado: “Si no quiere venir, que no venga”, respeto a la ausencia de López Obrador, para después añadir: “no ceder” a las presiones del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien puso en duda su asistencia al evento si no se invitaba a todos los países de América Latina”.

En un momento dado, el presidente de Estados Unidos estaba entre la espada y la pared, por un lado, la presión de los cubanos que discriminan a algunos países, el pretexto es lo de menos, y la ausencia de López Obrador, que daba legitimidad como líder de América del Sur, el Caribe y Centroamérica. Ane esta situación el Presidente de México desenmascara a los republicanos disfrazados de gente democrática y los señala como los responsables de una política de exclusión.

Lo mencionó con énfasis el presidente de México: la integración del continente les conviene a todos, incluso a aquellos que ahora se resisten a la unidad. Simplemente, haciendo números, calculando votos, los residentes de ascendencia cubana apenas llegan a 4 millones, en comparación a los más de 40 millones de latinos. Pero esa minoría intentó tener como rehén a Joe Biden, liberado por el discurso de un proyecto que no deja afuera a nadie, bajo ningún pretexto.

Por su parte, el vocero del Departamento de Estado, Ned Price, señaló: “Estados Unidos entiende la posición de México sobre la Cumbre de las Américas”, dijo después de que Andrés Manuel López Obrador informara que no iría porque no se invitó a todos los países del hemisferio occidental. Asimismo, la portavoz de la Casa Blanca afirmó que el gobierno de la Unión Americana ve en el país a “un amigo y un aliado cercano”. Price dijo que funcionarios estadunidenses, entre ellos el secretario de Estado, Antony Blinken, mantuvieron en las últimas horas conversaciones con funcionarios de los países vecinos de Estados Unidos, incluido México, sobre la participación en la cumbre.

A la decisión de Andrés Manuel López Obrador de no asistir a la Cumbre de las Américas, la Casa Blanca respondió diciendo que «los dictadores» no deben participar. “La posición importante del presidente Joe Biden es que creemos que los dictadores no deben ser invitados”, declaró Karine Jean Pierre, la vocera de la Casa Blanca.

Qué mayor dictadura que un embargo que deriva en genocidio, podríamos pensar desde México, pero la visión de la Casa Blanca, no coincide con la del presidente Biden quien aceptó gustoso la vista del presidente mexicano, en julio, en un encuentro donde ratificarán su amistad y una política de armonía.

 

 

En México no entienden los tiempos que se viven, y sólo por poner un ejemplo, Clemente Castañeda, coordinador nacional del partido Movimiento Ciudadano aseguró que la inasistencia de AMLO a la Cumbre de las Américas afectará relación con Estados Unidos. Lo anterior muestra que, en México, algunos sectores de la población siguen percibiendo al vecino del norte como el dueño del mundo, el gran imperio, porque no están acostumbrados a la igualdad entre las naciones, que es un principio de derecho internacional. Y también en el sentido de la historia de nuestras relaciones exteriores López Obrador ahondó al decir que si no se invita a los integrantes del continente no puede llamarse Cumbre de las Américas y, por lo tanto, puede prensarse que su peso, validez y fuerza carecen de trascendencia.

Pero el Presidente de México no es el único que falta a la Cumbre, hay otros países que prefieren ver hacia el sur en lugar de mirar con admiración y sumisión hacia el norte, pero no por ello los dejan afuera de la necesidad de la unidad, similar a la Unión Europea, la cual coloca como ejemplo necesario en el continente el propio Presidente de México.

Las ideologías no transforman la geografía y esto parecen no entenderlo quienes quieren colocar en el macizo continental un muro de Berlín, con el pretexto de las formas de gobierno. Lo que une la geografía no lo separan sus formas de gobierno. Éstas son sólo un pretexto para dividir, mostrando diferencias que, en el fondo, es decir, en la raíz cultural y los orígenes de los pueblos, no existen.

 

PEGA Y CORRE

Aunque lo nieguen algunos partidos, el gran ganador de los comicios del domingo pasado fue el abstencionismo.