COLUMNISTAS

La Cumbre muerta

 

Por José García Sánchez

En 1994 el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, tenía que demostrar que era un verdadero demócrata y no sólo por pertenecer a ese partido que a final de cuentas es lo mismo que el otro, sino porque después de la presidencia de George Bush padre, era necesario aparecer como un personaje buena onda. Desconocía que después de él vendría otro Bush, corregido y aumentado.

Es por ello que en su campaña se le mostró Clinton como un hombre de clase media desenfadado, fumador confeso de marihuana, saxofonista de jazz, con una esposa que fue hippie, etc.

Entre esas ocurrencias surgió la creación de la Cumbre de las Américas, Estados Unidos entraba en una nueva etapa de malabarismo ideológico dentro de sus límites y estrenaba formas de injerencia e invasión con los países del resto del continente.

Las dictaduras financiadas por la CIA habían terminado con una aproximación cercana a la vida democrática y debía anunciar que Estados Unidos en realidad era el país más democrático del mundo. Anunciaba la globalidad y el neoliberalismo como estandarte de un continente que consideraba propio.

La necesidad de esta primera Cumbre tuvo varios mensajes cifrados como el hecho de que nace en Miami, donde el poder lo tienen los exiliados cubanos, la mafia cubana. Los narcotraficantes cubanos, los empresarios cubanos. Es decir, la sede de la política anticomunista. Ese es el espíritu de la Cumbre de las Américas que es evidente, aunque no lo confiesen públicamente. Es decir, los exiliados cubanos, los gusanos como se conocen, son los que tienen el Copyright de dicho encuentro.

Clinton fue el encargado de anunciar nueva cara, cinco años atrás había caído el muro de Berlín y su país transformó su forma de dominio sobe el continente, en lugar de preparar golpes de estado condicionaba créditos a través del FMI, BID y Banco Mundial, a la imposición de una política practicaba una conducta sumisa ante los designios de la Casa Blanca. En México, Ernesto Zedillo tenía sólo 9 días en el poder, indudablemente seguía gobernando su antecesor, Carlos Salinas de Gortari, impulsor de la modernidad que terminó en esclavismo para México, en nombre de un efímero neoliberalismo.

Estados Unidos ya no le llamó patio trasero a América Latina sino grupo de países aliados, cuyos gobiernos se manifestaban incondicionales ante el imperio y todavía, en México, algunos grupos de añejo conservadurismo, consideran a Estados Unidos el líder del mundo, y una vergonzosa evidencia fue la queja que presentaron los panistas en la OEA, ante el ultra conservador Luis Almagro, para acusar a México de la intervención del crimen organizado en las elecciones de Tamaulipas, como si el gobernador actual, militante del PAN, no tuviera nexos y sociedad con esos grupos. Para los conservadores mexicanos el viejo imperio de Estados Unidos es similar al de Roma, y siguen sintiéndose orgullosos de estar bajo el yugo de la corona española. Viven en el pasado.

 

BIDEN EN PICADA

La Cumbre de las Américas esta empolvada. La pandemia contribuyó a su olvido y en el lapso más prologado sin la realización de un encuentro Biden quiere figurar, a como dé lugar, como el gran anfitrión, sin saber que la cumbre ya no respira. Prueba de que pierde su esencia, la reunión de los países del continente de alteró cunado el más gris de los presidentes de Estados Unidos invitó al gobierno de un país que invadió, conquistó y colonizó a más de la mitad de los países que integran esta parte del mundo.

Con ello podemos interpretar la clase de cumbre que requiere, el espíritu conservador de su política, y, lo que es peor, el futuro de la política de estados unidos ante esta región que inevitablemente para el mundo y sorpresivamente para Biden, camina hacia el progresismo, ante la toma de conciencia de su población.

Es decir, mientras cada día más países del continente evolucionan la parte conservadora, iniciando por Miami, no sólo no cambia, sino que se define radical y violenta, y Biden que se consideraba arropado por la mafia cubana de ese estado, ahora está solo a la hora de flexibilizar el criminal bloqueo contra Cuba y Venezuela.

La actual administración de Estados Unidos a la que le ha dado por imponerle a la vicepresidenta, Kamala Harris, un feminicidio político inexplicablemente, le entregará el poder a los Republicanos no sólo en las intermedias de noviembre sino en la presidencia de finales de 2024.

Para donde se mueva Biden, su popularidad decae; con quien se reúna será intrascendente, realice o no la cumbre, todos saben que está muerta y sólo se quedará con el hule en la mano del globo desinflado que no hizo ruido, pero todo mundo percibió que tronó.

 

Twitter: @Josangasa3