COLUMNISTAS

Periodistas o boxeadores

 

Por José García Sánchez

Una parte de la sociedad mexicana está condicionada a pensar que el enfrentamiento frontal y directo es el mejor camino para resolver diferencias. En un franco y trasnochado menosprecio la inteligencia.

Ahora, esa parte de la población, por lo regular conservadora, considera que es mejor un buen pleito que un mal arreglo, y en algunos incidentes cuestiona que no haya enfrentamientos a pesar de que las consecuencias hayan sido devastadoras.

 

Desde aquel día en que Ejército Mexicano prefirió soltar al hijo de El Chapo Guzmán, en Culiacán, algunas personas consideraron que era mejor haberlo atrapado y que murieran más de 200 civiles ya encañonados en una unidad habitacional de esa ciudad.

 

En días recientes se cuestiona a los soldados mexicanos por no enfrentarse a miembros del crimen organizado en Nueva Italia, Michoacán, ante la persecución de los delincuentes a los vehículos militares. La interpretación más simple y rápida fue el hecho de que le tuvieron miedo a los narcotraficantes.

Es decir, de nuevo se privilegia la fuerza a la inteligencia cuando en realidad los ejércitos, las policías, de los tiempos presentes, están entrenados no para responder al fuego en el momento en que ven a un enemigo, como se hacía en el sexenio de Calderón, donde hubo más de 3200 mil víctimas de los “daños colaterales”.

A la violencia le ha dado tal importancia que pareciera que hay una parte de la sociedad mexicana que prefiere un pleito callejero a una demanda penal por agresión o insultos, como si estuviéramos en épocas de las cavernas y este tipo de enfrentamientos ha sido aplaudidos hasta por senadoras de la oposición que quieren actuar con violencia física contra periodistas y sólo generan odio; pero son los primeras en decir que el gobierno polariza la sociedad.

 

Porque para la oposición los únicos periodistas que existen son los chayoteros o los muertos, el resto, es decir quienes actúan con honestidad y apego a la verdad no lo son. Así califican a Vicente Serrano más de un opositor que celebra la agresión física de un cómico a un comunicador y en el caso de la diputada del PRI, Lorena Piñón Rivera, que hasta quiere darle un regalo al agresor.

 

La demanda fue levantada y la agresión física queda como anécdota negativa en una agresión que no se realiza por la persona en sí, sino por lo que significa. A la agresión física se unieron otros payasos y otras legisladoras, claro de oposición. Hay chayoteros que ni siquiera tomaron una clase de redacción y los ponderan como si fuesen profesionales de este oficio. Los hay economistas como Loret o actores como Víctor Trujillo, algunos otros que sólo cursaron algunos semestres de Derecho y ya son considerados como tales por la razón de la fuerza o la costumbre.

 

Vicente Serrano se ha ganado su lugar como informador desde hace muchos años. Ha abierto brecha donde la maleza de la dádiva y las propinas florecen. Se le puede culpar de defensor de causas pero no de mentiroso. Pero gente como serrano no es periodista para quienes no comulgan con su posición, eso es obvio.

 

Pero que no se trate de cifras anónimas o casos que puedan perjudicar porque los conservadores se convierten en defensores de los periodistas, pero sólo de una clase de periodistas y de los periodistas muertos, los demás que se los lleve el diablo.

 

 

Twitter: @Josangasa3