Ciudad de México. – La política mexicana pierde a uno de sus protagonistas más influyentes. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano falleció a los 92 años, dejando una trayectoria ligada a la oposición política, la construcción de nuevas fuerzas partidistas y la lucha por una mayor competencia electoral en el país. Su muerte fue confirmada por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Conocido como el ingeniero, Cárdenas fue mucho más que el hijo del expresidente Lázaro Cárdenas del Río. A lo largo de varias décadas construyó una identidad política propia y se convirtió en un referente de la izquierda mexicana, especialmente después de desafiar la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en las elecciones presidenciales de 1988.
Su trayectoria incluyó la gubernatura de Michoacán, tres candidaturas a la Presidencia de la República y la jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal, cargo que obtuvo en las urnas en 1997.
La elección de 1988, un episodio que cambió la historia política
El momento decisivo de su carrera llegó en 1986, cuando participó, junto con Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, en la creación de la Corriente Democrática dentro del PRI. El grupo cuestionaba las decisiones internas del partido y reclamaba mayor apertura en la selección de sus dirigentes y candidatos.
La ruptura se concretó posteriormente y llevó a Cárdenas a encabezar el Frente Democrático Nacional en los comicios presidenciales de 1988. Aquella elección estuvo marcada por acusaciones de fraude electoral tras la victoria oficial de Carlos Salinas de Gortari, un episodio que alimentó la inconformidad social y fortaleció a la oposición.
Al año siguiente, Cárdenas participó en la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), organización que durante décadas se convirtió en una de las principales expresiones electorales de la izquierda mexicana.
Su proyecto presidencial volvió a las urnas en 1994 y 2000, aunque tampoco consiguió la victoria en esas contiendas.
Primer jefe de Gobierno electo en la capital
En 1997, Cárdenas obtuvo otro triunfo histórico al ganar la elección para encabezar el Gobierno del Distrito Federal. Fue el primer titular de ese cargo elegido mediante voto popular, en una etapa importante para la apertura política de la capital del país.
Desde esa posición consolidó su presencia nacional y dejó una huella en el desarrollo de la izquierda partidista. Su trayectoria también estuvo vinculada con el debate sobre la soberanía energética, una causa relacionada con el legado político de su padre, quien encabezó la expropiación petrolera de 1938.
Sheinbaum y López Obrador reconocen su legado
Tras conocerse el fallecimiento, la presidenta Claudia Sheinbaum destacó la influencia de Cárdenas en la transformación de la vida política nacional y recordó su participación en el movimiento democrático de 1988.
El expresidente Andrés Manuel López Obrador también expresó sus condolencias y reconoció que la historia política reciente de México sería distinta sin la intervención del ingeniero. Ambos mensajes reflejaron el reconocimiento a una figura cuya trayectoria precedió al ascenso electoral de Morena y contribuyó a abrir espacios para la izquierda.
La relación de Cárdenas con López Obrador, sin embargo, no estuvo exenta de diferencias. En 2023 protagonizaron un distanciamiento público después de que el entonces presidente cuestionara su participación en actividades vinculadas con la oposición. A pesar de esos desencuentros, su figura mantuvo relevancia en el debate político nacional.
Su última responsabilidad pública estuvo ligada a Pemex
En marzo de 2026, Cárdenas volvió a participar en asuntos estratégicos del sector energético al asumir la presidencia honoraria de la Comisión Consultiva del Petróleo de Petróleos Mexicanos (Pemex). La encomienda contemplaba aportar análisis y recomendaciones sobre el rumbo de la industria petrolera.
Su fallecimiento cierra una trayectoria de varias décadas en la que ocupó cargos públicos, encabezó movimientos opositores y contribuyó a modificar la competencia política del país.
Cuauhtémoc Cárdenas deja como legado una etapa decisiva de la democratización mexicana, con una influencia que trascendió los partidos y las diferencias ideológicas. Su nombre permanecerá asociado a la ruptura del viejo sistema priista y a la construcción de una izquierda con posibilidades reales de disputar el poder mediante las urnas.
