Primicias
Por Vicente Martínez
El asesinato de Santiago Vali Castillo, dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Ramas Similares de la República Mexicana, vuelve a poner bajo cuestionamiento la seguridad en Tuxpan y enciende las alertas sobre las condiciones en las que se ejerce la representación sindical.
La noche del sábado 24 de octubre, hombres armados ingresaron al restaurante-bar Wings Army y dispararon contra el dirigente, quien perdió la vida. Hasta los primeros reportes, no se habían informado detenciones.
La importancia de este caso va más allá de un homicidio. Los dirigentes sindicales representan a trabajadores que necesitan una voz para defender sus derechos laborales, negociar mejores condiciones y exigir el cumplimiento de sus prestaciones. Garantizar su seguridad también significa proteger el ejercicio de la organización y la defensa de los trabajadores.
Existen versiones de que Vali Castillo había denunciado amenazas y hostigamiento desde 2025. Estos antecedentes deben investigarse, aunque hasta ahora no se ha establecido oficialmente una relación con el crimen.
Las autoridades tienen la responsabilidad de esclarecer el homicidio, identificar a los responsables y determinar el móvil. Tuxpan necesita respuestas y el sector sindical, garantías para ejercer su labor sin amenazas ni violencia.
