VERACRUZ, VER.— Recibos que golpean el bolsillo y un servicio que falla cuando más se necesita. Esa es la realidad que, de acuerdo con testimonios de usuarios y organizaciones, enfrentan familias veracruzanas ante los constantes problemas de suministro de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Municipios como Tuxpan, Poza Rica, Tihuatlán, y comunidades como La Gloria, en Úrsulo Galván, y localidades de Alto Lucero han reportado interrupciones del servicio, deficiencias en la infraestructura y conflictos relacionados con cobros y adeudos. El reclamo central de los usuarios es sencillo: si se paga por la electricidad, también se exige que el servicio funcione.
El problema, sin embargo, no parece limitarse a unas cuantas localidades. En los últimos meses se han multiplicado las quejas y protestas por apagones en distintos puntos de Veracruz. Vecinos denuncian cortes recurrentes, incluso durante varias horas y prácticamente todas las noches, situación que atribuyeron al deterioro de un transformador.¿
¿Pagar más por un servicio que falla?
El reclamo por los apagones se suma al descontento por los montos de los recibos. Jorge Morales Barradas, vocero del movimiento que impulsa una reclasificación de las tarifas eléctricas, sostuvo que las familias no se niegan a pagar, pero demandan que la CFE garantice un suministro adecuado y tarifas acordes con las condiciones de Veracruz.
El representante cuestionó además los beneficios que, según señaló, reciben trabajadores de la empresa eléctrica mientras usuarios domésticos enfrentan cobros que consideran excesivos.
El planteamiento abre una pregunta incómoda: ¿qué recibe una familia a cambio de pagar puntualmente su recibo cuando el suministro se interrumpe constantemente o las variaciones de voltaje terminan dañando sus aparatos?
En Tuxpan, por ejemplo, habitantes han denunciado recientemente apagones, variaciones de voltaje y tarifas elevadas, además de daños en alimentos y aparatos electrodomésticos derivados de las fallas en el suministro.
El discurso oficial contra la realidad cotidiana
El Gobierno de Veracruz y la CFE anunciaron en julio una estrategia para mejorar la cobertura y la calidad del servicio eléctrico en la entidad, con revisiones de transformadores, postes e infraestructura municipal. La meta planteada es alcanzar 99 por ciento de cobertura eléctrica para 2028.
Pero mientras llegan las mejoras anunciadas, las familias siguen enfrentando una situación que poco tiene de satisfactoria: recibos que deben pagarse puntualmente y un servicio que, en distintos puntos del estado, no siempre llega con la misma puntualidad.
Los usuarios no están pidiendo un privilegio. Están reclamando algo elemental: que la electricidad que pagan llegue de manera continua, segura y con una infraestructura capaz de responder a la demanda.
Porque cuando el recibo llega completo, pero la luz llega a ratos, la inconformidad deja de ser una simple queja y se convierte en un reclamo por un servicio público que debe responder a quienes lo pagan.
