La emergencia golpeó una zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet frecuentada por excursionistas y peregrinos. Entre las personas no localizadas figuran cientos de extranjeros.
Una gigantesca corriente de agua, lodo y rocas dejó un escenario de destrucción en la región del Himalaya, donde el número provisional de víctimas aumentó a por lo menos 335 muertos y cerca de mil 500 personas desaparecidas.
La catástrofe ocurrió la mañana del miércoles en la frontera entre Nepal y la región china del Tíbet. De acuerdo con el balance más reciente, las autoridades nepalíes han confirmado 332 fallecimientos, mientras que otros tres se registraron en territorio tibetano.
Los reportes disponibles reúnen aproximadamente mil 468 registros de personas sin localizar en ambos lados de la frontera. Sin embargo, las autoridades todavía revisan las listas para determinar si existen nombres duplicados, especialmente entre los viajeros que se encontraban cruzando de un país a otro cuando ocurrió el desastre.
En Nepal se desconoce el paradero de más de 910 personas. Entre ellas figuran 517 extranjeros procedentes de 32 países, además de 44 integrantes del Ejército y 28 policías. En el Tíbet, el balance oficial señala 558 desaparecidos, de los cuales 260 serían ciudadanos extranjeros.
La elevada cantidad de visitantes afectados se debe a que el corredor donde ocurrió la tragedia es utilizado por grupos turísticos que viajan hacia Lhasa y el Everest, así como por peregrinos que se dirigen al monte Kailash y al lago Manasarovar, considerados lugares sagrados para el hinduismo. India confirmó que 288 de sus ciudadanos siguen sin ser localizados.
Rescatistas enfrentan caminos destruidos
Las operaciones de búsqueda avanzan con dificultad debido a los severos daños en la infraestructura. En Nepal, la corriente destruyó al menos 19 puentes y cerca de 40 kilómetros de carreteras, lo que mantiene aisladas a varias comunidades.
También resultaron afectadas instalaciones hidroeléctricas con una capacidad aproximada de 430 megavatios, equivalente a más del 12 por ciento de la potencia instalada en el país.
En el lado tibetano, una columna de rescatistas logró aproximarse al núcleo de la emergencia. No obstante, las autoridades chinas todavía no confirman si la maquinaria pesada consiguió llegar hasta las construcciones sepultadas en las inmediaciones del paso fronterizo de Gyirong.
Los cortes de energía, telefonía y caminos podrían explicar que algunas personas incluidas en los registros se encuentren a salvo, pero incomunicadas. Aun así, los equipos de emergencia temen que la cifra de víctimas continúe aumentando conforme logren ingresar a las localidades más golpeadas.
Un glaciar habría originado la avalancha
Los primeros análisis de imágenes satelitales ubican el inicio del desastre en las laderas del Langtang Lirung, del lado nepalí. Una extensa sección del frente de un glaciar se habría desprendido a unos cinco mil 200 metros de altitud y descendido cerca de mil 200 metros hasta el fondo del valle.
La enorme masa de hielo, piedras y sedimentos habría caído sobre un río, generando una violenta oleada que recorrió más de 100 kilómetros. En uno de los puntos de medición, el nivel del río Trishuli subió hasta nueve metros en apenas media hora.
Aunque los especialistas continúan investigando el origen exacto del colapso, las autoridades mantienen la vigilancia ante la posibilidad de nuevos deslizamientos o inundaciones. La formación de un lago represado por los escombros representa una amenaza adicional para las comunidades y para los propios equipos de rescate.
Nepal y China aseguraron que mantienen una estrecha coordinación para localizar sobrevivientes, evacuar a las personas atrapadas y llevar ayuda a las zonas que permanecen incomunicadas.
