Washington.- La disputa comercial entre Estados Unidos y Canadá entró en una nueva fase después de que Donald Trump anunciara un arancel de 50 por ciento para los vehículos, camiones, autopartes y productos de acero procedentes del país vecino.

Las nuevas tarifas entrarían en vigor el 1 de enero de 2027, de acuerdo con el mandatario estadounidense, quien responsabilizó a Canadá del fracaso de las negociaciones comerciales realizadas durante los últimos días.

Antes de la ruptura del diálogo, ambos gobiernos analizaban un posible acuerdo que habría reducido a 15 por ciento los gravámenes aplicados a automóviles y camionetas ligeras de fabricación canadiense. Las conversaciones terminaron sin resultados debido a las diferencias sobre las condiciones planteadas por Washington.

El anuncio se suma a los aranceles de 50 por ciento que Estados Unidos comenzó a aplicar a un grupo de importaciones canadienses valoradas en unos 20 mil millones de dólares. Entre los productos afectados se encuentran alimentos, bebidas, muebles y artículos electrónicos.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, rechazó las medidas y aseguró que su país no aceptará un acuerdo que comprometa su soberanía ni perjudique a sus industrias. También advirtió que los aranceles podrían afectar a trabajadores y consumidores de ambos lados de la frontera, debido a la estrecha integración de sus cadenas productivas.

Como respuesta, Canadá prepara gravámenes equivalentes contra mercancías estadounidenses, los cuales comenzarían a aplicarse el 8 de septiembre. El Gobierno canadiense sostiene que la reacción será proporcional al valor de los productos castigados por Washington.

La industria automotriz sería una de las más expuestas a la confrontación, particularmente en Ontario, donde numerosas plantas dependen del intercambio constante de componentes con fábricas estadounidenses.

La escalada abre un nuevo periodo de incertidumbre en una relación comercial que mueve alrededor de 900 mil millones de dólares anuales y amenaza con elevar los costos de producción y los precios para los consumidores de ambos países.