Díaz-Canel afirma que las reformas económicas en su país buscan avanzar en la construcción socialista
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró este jueves que las transformaciones económicas impulsadas por su gobierno no buscan acercar al país al capitalismo, sino «defender y avanzar en la construcción socialista», al tiempo que denunció un recrudecimiento del bloqueo y de las sanciones de Estados Unidos contra la isla.
Durante la clausura del VII Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el mandatario afirmó que «las transformaciones no son para más capitalismo, sino para defender y avanzar en la construcción socialista. Un socialismo que pone al ser humano en el centro de su obra», y recalcó que «no vamos a instaurar un capitalismo depredador ni una privatización masiva».
La Asamblea Nacional del Poder Popular, el Parlamento cubano, aprobó una ley que reorganizará el Estado y reducirá sus ministerios y otra sobre la vivienda que amplía los derechos propietarios.
Díaz-Canel sostuvo que las reformas responden a una «decisión soberana de Cuba» y no a exigencias de Washington, al defender las 176 medidas económicas y sociales aprobadas por el gobierno para enfrentar la crisis. Además, encabezó el foro legislativo, mientras que el exlíder Raúl Castro lo siguió por teleconferencia.
El mandatario denunció además que Estados Unidos mantiene una estrategia de «asfixia económica» contra la isla mediante un bloqueo energético y sanciones secundarias dirigidas a empresas y personas que mantengan vínculos comerciales con Cuba. Señaló que la orden ejecutiva firmada por Donald Trump el 29 de enero, que amenaza con imponer aranceles a países que suministren petróleo a la isla, agravó la escasez de combustible y afectó sectores como el transporte, la producción de alimentos, la salud y la educación, informó Cubadebate.
El presidente cuestionó además lo que calificó como una contradicción entre las medidas de asfixia económica y los anuncios de ayuda humanitaria. “No puede haber cinismo y maldad mayor que privar a un pueblo de la satisfacción de sus necesidades más perentorias para después jactarse de una ayuda que no cubre en absoluto el enorme costo diario que genera el cerco ejercido contra la Isla”, expresó.
“Mienten con tal descaro que ni siquiera son capaces de justificar o convencer de sus mentiras a representantes del Senado de Estados Unidos ante el Congreso Federal”, afirmó.
También acusó a Washington de perseguir la colaboración médica cubana y de intentar impedir las principales fuentes de ingresos del país mediante sanciones contra inversionistas y empresas extranjeras. «Mientras ejecutan el bloqueo, niegan sus consecuencias», afirmó, al calificar esas medidas como «la expresión más enérgica y profunda de un empeño despiadado» por desconectar la economía cubana del resto del mundo.
El presidente reiteró que su gobierno no privatizará sectores como la salud, la educación, la ciencia y la cultura, y aseguró que las transformaciones serán aplicadas de manera gradual, con participación popular y sin comprometer «la independencia, la soberanía nacional y las conquistas sociales de la Revolución».
El mandatario defendió la soberanía nacional de la isla como principio irrenunciable y aseguró que el país continuará decidiendo su propio destino. “No somos una nación en disputa ni una colonia. Somos un pueblo soberano que ha decidido su destino”,sostuvo.

