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Militares en cuarteles no le sirven al país, es mejor eliminarlos

 

Por José Lima Cobos

Ante la alharaca o escándalo que ha armado el PRI, PAN y PRD al oponerse que la Guardia Nacional pase a formar parte de la Secretaría de la Defensa Nacional y afrontar con seriedad la batalla contra la delincuencia organizada que desde los gobiernos de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, han hecho de las suyas en este país y ahora que se cuida celosamente los Derechos Humanos por parte del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, que -desconozco que tenga algún grado militar- exista el temor Infundado por cierto que con las reformas  propuestas se está militarizando el país, es algo tan aberrante que raya en la burla más absurda, todo por sacar tajada y aparentar que son celosos guardianes de la prudencia y el cuidado de los ciudadanos.

El jefe del Ejército-vaya, quien porta las armas de uso exclusivo- es el presidente de la República y los secretarios de la Defensa, Marina, Fuerza Aérea. La Guardia Nacional y de todas las policía del país que están por disposición  Constitucional bajo  su mando y es el responsable único, no el culpable, quien ejerce el poder ejecutivo, nadie más y nadie menos porque en cualquier momento los puede destituir, luego entonces, regatear la legalidad de los actos de los miembros de esas corporaciones que es elemental, para enmarcado jurídicamente, evidencia perversidad, pues viendo la gravedad del problema no se hincan, al contrario, quieren aparentar que todo se irá por la borda.

Los crímenes nefandos que se  han cometido  en este país, han sido ordenados por el presidente de la República  al través de su Estado Mayor presidencial que con sus ocho mil efectivos, su fuerza política y económica no tenía límites y ahí, se aplicaba el Artículo cero y lo mismo sucedía con la Policía Federal de Seguridad que dependía de la Secretaría de Gobernación en tanto  los secretarios de la Defensa y Marina, no tenían participación, salvo en lo concerniente a auxilios a la población o menesteres de mínima importancia, pero lo fuerte, donde se deciden el fondo, estaba en la cúpula, por eso, no es extrañar que Diaz Ordaz y Echeverría, asumieron abiertamente su responsabilidad en su momento, sin embargo, ahora por cierto no deben de espantarse que eso suceda que exista en el orden jurídico constitucional todo un orden estratégico pues de otra suerte, todo se queda a la deriva.

 

CRÍMENES ORDENADOS

Ahí están los crimines de Jaramillo o Lucio Cabañas, o bien la emboscadas en Aguas Blancas o en Acteal, y ya no se diga el “Grupo Olimpia” que operó por órdenes del presidente Diaz Ordaz en la masacre del 2 de octubre de 1968, o en la represión de Echeverria en 10 de junio , en síntesis, esos crímenes y muchos más, han provenido de la voz o la mirada de los presidentes, porque solo a ellos obedecen.

Para una mejor comprensión está la anécdota que se cuenta que cuando el presidente Ávila Camacho llega al gobierno y quiere que Narciso Bassols -comunista – ocupe la Secretaría de Educación Pública y se niega a aceptar el cargo,- pese a una larga amistad que sostenían-,  y al preguntarle la razones de su negativa,  le expresa es que “no coincido con tus ideas  y menos voy a coincidir con tu gobierno, pero solo te quiero pedir un favor, como amigos, que cuando nos veamos me saludes y que jamás hagas un comentario en mi contra”, petición que fue cumplida en síntesis, pero los tiempos han cambiado y se tiene que actuar contra todo género de delincuencia respetando los derechos y los principios elementales de presunción de inocencia y debido proceso, sin embargo, el “matálos en caliente “tiene que quedar sepultado”, pues está el caso de Tlatlaya o Nochitlán,  Atenco, Ayotzinapa  y tantos más en que el ejército ha tenido que  actuar por la lealtad al presidente, recibiendo órdenes.

El caso de Atenco de Fox – panista y farsante – es por demás emblemático y poco se aborda, porque aún no llega la justicia. Veamos, pues, que la Corte interamericana de derechos humanos condenó al Estado Mexicano a castigar a todos  los responsables, lo que no se ha hecho en forma integral, menos aún cuando los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la nación,-  siervos entonces del gran poder presidencial-, esos que dicen que respetan la constitución y son garantes de la justicia, se negaron a aprobar el proyecto que el ministro Góngora Pimental  presentó, en base a la investigación ordenada por esa misma corte, en que se determinó que Peña Nieto, gobernador del Estado, Medina Mora, Procurador General de la República, el Director de Seguridad Pública  y cinco funcionarios más   tendrían que ser castigado,- caso similar el de Ayotzinapa en que un tribunal colegiado dictó una sentencia similar que se encuentra en vías de cumplimiento y donde , por vía de mientras, ya está el exprocurador Murillo y varios militares de alto rango en prisión.

Ahora bien, si lo que se quiere es la ilegalidad y que no exista la transparencia que ahora se respira, para que vuelva la opacidad es sencillamente desaparecer a las fuerzas armadas y dejarle el camino libre a los saqueadores y atracadores de la nación, para que se sigan enriqueciéndose y extorsionado al pueblo, los empresarios de cuello blanco, defraudadores y que el gobierno este al servicio de los intereses extranjeros, dictando leyes contra  la nación, como es el caso de la energía eléctrica o entregando concesiones de petróleo y minería de forma descomunal   y hay que ver con seriedad  profunda  la actitud  y conducta de 230 diputados  en esa reforma, pues  se ubican claramente como traidores a la patria en términos del Artículo 123 del Código Penal ,que esperamos que la denuncia presentada prospere y no quede en el archivo muerto, porque una cosa es que no pueden ser reconvenidos por sus  ideas y otras que atenten contra el país en su economía.

 

SOSTENIENDO AL PAÍS

Las fuerzas armadas tienden la grave y gran responsabilidad de estar en todo lo que dañe y afecte al país-jamás tendremos que un extraño enemigo que vulnere nuestras patria, los tenemos dentro- por lo mismo las leyes que norma y horman la conducta de todos- con el uso moderado de la fuerza. Tienen que hacerse cumplir, sin respetar fueros malentendidos para proteger la corrupción y la impunidad, por ello causa escozor como algunos se llenan de orgullo cuando los militares son agredidos y festinan la conducta de los criminales a quienes, siendo humanos, se les tiene que respetar sus derechos y, solo en caso extremo, llegar abatirlos, así que no se hagan piruetas, pues ese Ejército disciplinado, preparado y leal al poder civil, – así lo ha demostrado- no  solo va servir para apagar incendios, apoyar en los casos de desastre, sino impedir que el país se desintegre, porque su función es social y no para la guerra, esa palabra solo cabe en los panistas y sus mentes corruptas y oportunistas.

 

 

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