El aeropuerto que nunca despegó sigue pasando factura. Ocho años después de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador cancelara el proyecto de Texcoco, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) tuvo que destinar 565.9 millones de dólares para cubrir por completo una de las emisiones de deuda contratadas para construir aquella terminal aérea.
El desembolso, equivalente a más de 10 mil millones de pesos, corresponde a los bonos con vencimiento en 2026 y representa la liquidación de una de las series de títulos emitidos para financiar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).
La operación fue confirmada por la administración del AICM, actualmente bajo control de la Secretaría de Marina, que informó que con este movimiento quedaron cubiertas las obligaciones correspondientes a esa emisión.
Sin embargo, el pago no significa que la deuda por el aeropuerto cancelado haya desaparecido. Todavía permanecen pendientes 3 mil 152 millones de dólares, cuyo vencimiento se extiende hasta 2047.
¿Por qué el AICM paga una obra que nunca se terminó?
La explicación está en el esquema financiero utilizado para construir el aeropuerto de Texcoco.
Durante 2016 y 2017 se colocaron bonos internacionales por 6 mil millones de dólares para financiar el proyecto. El respaldo de esos compromisos quedó ligado a los ingresos que genera la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA) del aeropuerto capitalino.
En otras palabras, los pasajeros que salen desde el AICM siguen aportando, mediante esa tarifa incluida en sus boletos, recursos que sirven para cumplir las obligaciones financieras de una infraestructura que nunca entró en funcionamiento.
Cuando López Obrador anunció la cancelación del NAIM en 2018, el gobierno tuvo que negociar con los inversionistas para evitar un incumplimiento de los compromisos adquiridos.
Ese mismo año se realizó una primera recompra de bonos por aproximadamente mil 800 millones de dólares, con lo que se redujo considerablemente el monto de la deuda. Posteriormente, en noviembre de 2023, se concretó otra operación que permitió disminuir el pasivo en alrededor de 481.5 millones de dólares.
Aun con esas operaciones, los compromisos financieros continuaron vigentes y el AICM quedó como una de las principales fuentes de recursos para respaldarlos.
Todavía quedan 3 mil 152 millones de dólares por pagar
La liquidación de los bonos con vencimiento en octubre de 2026 representa un avance, pero el calendario financiero todavía contempla otros compromisos importantes.
De acuerdo con la información difundida sobre la operación, la deuda remanente se distribuye en tres emisiones:
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2028: 592 millones de dólares.
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2046: 670 millones de dólares.
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2047: mil 890 millones de dólares.
Estas obligaciones mantienen comprometidos los ingresos aeroportuarios y representan un desafío para las finanzas de la terminal capitalina.
El siguiente vencimiento de capital importante está programado para abril de 2028, cuando deberán cubrirse otros 592 millones de dólares.
La situación también explica por qué los ingresos de la TUA han tenido un papel tan relevante en el pago de los compromisos del fideicomiso MEXCAT, creado para respaldar los bonos del proyecto de Texcoco.
El aeropuerto debe financiar su propia recuperación
La carga financiera también ha complicado la capacidad del AICM para destinar recursos suficientes a mantenimiento, modernización y servicios.
En años anteriores, una parte importante de los ingresos generados por la TUA quedó comprometida con el fideicomiso encargado de pagar los bonos. Esto redujo el margen financiero de la terminal para atender sus propias necesidades.
La administración aeroportuaria atribuyó la posibilidad de liquidar la emisión de 2026 a varios factores: la recuperación del número de pasajeros después de la pandemia, un tipo de cambio favorable y el incremento de las operaciones por hora.
Además, el aeropuerto enfrenta el reto de modernizar sus instalaciones ante la proximidad del Mundial de Futbol 2026, mientras debe continuar atendiendo los compromisos financieros heredados.
El propio director del AICM ha señalado que la terminal ha tenido que apoyarse en sus ingresos propios, incluidos los provenientes de establecimientos comerciales y servicios, para sostener su operación.
Una deuda que sobrevivió a la cancelación
La cancelación del NAIM fue una de las decisiones de infraestructura más controvertidas del sexenio de López Obrador. El gobierno defendió la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), mientras que el proyecto de Texcoco quedó detenido y sus compromisos financieros tuvieron que resolverse mediante negociaciones con los inversionistas.
Pero la historia no terminó con la suspensión de las obras.
El pago de 565.9 millones de dólares demuestra que las obligaciones adquiridas para financiar el proyecto siguen teniendo consecuencias económicas. Y aunque una de las emisiones ya quedó liquidada, todavía hay miles de millones de dólares pendientes.
El aeropuerto de Texcoco nunca recibió pasajeros, pero su deuda sigue llegando puntualmente a la caja del AICM.
