Veracruz, Ver.– Una enorme concentración de troncos, ramas y vegetación apareció frente a las costas de Veracruz después de que las lluvias registradas en la zona montañosa provocaran un fuerte arrastre de materiales por el río La Antigua.
Pescadores que navegaban por la zona se encontraron con una extensa franja de palizada que, de acuerdo con sus estimaciones, podría alcanzar hasta 10 kilómetros de longitud, dificultando el tránsito de las embarcaciones y las labores de pesca.
La acumulación se localizaría aproximadamente a cinco kilómetros frente a la costa central de Veracruz y está integrada principalmente por troncos, ramas y restos de vegetación que fueron desplazados por la corriente del río.
Un peligro para las embarcaciones
Los pescadores advirtieron que el problema no se limita a la dificultad para navegar. Algunos troncos permanecen parcialmente sumergidos y pueden ser difíciles de detectar, especialmente cuando las embarcaciones avanzan a cierta velocidad.
El impacto contra estos objetos puede ocasionar daños en motores y hélices, además de representar un riesgo para quienes se encuentran trabajando en el mar.
La presencia de la palizada también ha reducido las zonas por las que los pescadores pueden desplazarse y ha complicado la colocación de redes.
También existe preocupación ambiental
Otro reporte reciente señala que una acumulación de más de cinco kilómetros de largo y hasta 200 metros de ancho fue localizada entre La Antigua y Veracruz, a unos tres kilómetros de la costa.
La Federación de Pescadores del Puerto de Veracruz alertó que, si los troncos y residuos son llevados por las corrientes hacia el sistema arrecifal, podrían afectar arrecifes, playas y áreas donde diversas especies realizan actividades de reproducción o anidación. (xeu.mx)
Los materiales no están compuestos únicamente por madera. También se han observado plásticos y otros residuos arrastrados por los ríos como consecuencia de las precipitaciones.
El río La Antigua aumentó rápidamente su nivel
La aparición de la palizada ocurre después del incremento registrado en el río La Antigua. Durante la madrugada del 29 de septiembre, el afluente alcanzó alrededor de 10 metros en Cardel, quedando aproximadamente dos metros por debajo de su nivel máximo.
Posteriormente, el nivel comenzó a disminuir durante las primeras horas del martes, aunque la corriente ya había transportado una importante cantidad de material hacia el Golfo de México.
Ante la magnitud de la acumulación, representantes del sector pesquero plantearon incluso la posibilidad de implementar un programa de empleo temporal para retirar los troncos antes de que sean desplazados hacia zonas arrecifales.
Mientras continúan las condiciones generadas por las lluvias, los pescadores mantienen la preocupación por los daños que la palizada pueda provocar tanto a las embarcaciones como al ecosistema marino de la zona central de Veracruz.
