Redacción

Las lluvias volvieron a convertir distintas áreas de la UMAE número 14 del IMSS en Veracruz en una colección de charcos y cubetas, mientras trabajadores intentaban contener las filtraciones. Las imágenes difundidas este martes exhiben un problema que no es nuevo y que evidencia que las reparaciones anteriores fueron insuficientes.

Usuarios documentaron agua acumulada en el interior del Hospital de Especialidades “Adolfo Ruiz Cortines”, ubicado sobre la avenida Cuauhtémoc. En los videos se observan recipientes colocados para recibir las goteras y personal atendiendo la contingencia con recursos improvisados.

Lo ocurrido no puede atribuirse únicamente a la intensidad de la lluvia. Desde junio pasado ya se habían denunciado filtraciones, humedad, grietas y desprendimientos en los techos del área de Urgencias, incluso cerca de camillas y espacios destinados a la atención de pacientes. Trabajadores afirmaron entonces que las fallas habían sido reportadas previamente a la administración. 

Tras aquel episodio, el IMSS Veracruz Norte informó que personal de Protección Civil y Conservación revisó las instalaciones, retiró el plafón afectado, acordonó la zona y realizó labores de mantenimiento. La institución aseguró que el servicio continuó funcionando y que tomaría medidas para proteger a pacientes y trabajadores. 

Sin embargo, tres meses después, las cubetas regresaron. La repetición de las filtraciones obliga a cuestionar si las acciones realizadas fueron una reparación de fondo o solamente una respuesta provisional para superar la emergencia y apagar la crítica pública.

Los antecedentes se remontan todavía más atrás. En octubre de 2025 también se reportaron encharcamientos y filtraciones en el área de Archivo de la misma unidad, donde fue necesario movilizar documentación y acordonar espacios para evitar accidentes. 

Un hospital de alta especialidad no debería depender de cubetas cada vez que llueve. El agua dentro de una unidad médica no solo representa una imagen de abandono: puede ocasionar caídas, deteriorar expedientes y equipos, dañar instalaciones eléctricas y comprometer las condiciones sanitarias.

La derechohabiencia merece una explicación clara sobre las condiciones estructurales del inmueble, los trabajos ejecutados, los recursos destinados al mantenimiento y las medidas que impedirán que el problema vuelva a repetirse. 

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