Ciudad de México. – La presidenta dejó en manos del director del IMSS-Bienestar la evaluación del coordinador estatal en Veracruz, cuestionado por su trato a médicos residentes y por la crisis de insumos en hospitales.

La permanencia de Roberto Ramos Alor al frente del IMSS-Bienestar en Veracruz finalmente será revisada desde la dirección nacional del organismo, luego de que sus declaraciones contra médicos residentes exhibieran una forma de ejercer el poder más cercana a la intimidación que al diálogo.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo señaló que Alejandro Svarch Pérez, director general del IMSS-Bienestar, deberá evaluar el desempeño del coordinador estatal y determinar si existen razones para sustituirlo.

Aunque la mandataria no ordenó su destitución ni adelantó una posible sanción, sí abrió la puerta a un cambio al señalar que debe analizarse la actuación general de Ramos Alor, más allá del video que desató la indignación.

Sheinbaum explicó que la revisión deberá considerar indicadores como el número de consultas y cirugías, la disponibilidad de médicos y enfermeras, el funcionamiento de los quirófanos y, especialmente, el abastecimiento de medicamentos e insumos.

El problema para Ramos Alor es que su evaluación no llega en el mejor momento. Mientras desde los escritorios se presume que el sistema funciona, médicos y trabajadores han salido a las calles para denunciar hospitales sin materiales indispensables para atender a los pacientes.

Del reclamo por insumos a la amenaza académica

La controversia comenzó después de las protestas de residentes del Hospital de Alta Especialidad de Veracruz, quienes denunciaron la falta de medicamentos, material quirúrgico y equipo necesario para realizar procedimientos.

Durante una reunión celebrada la madrugada del 9 de septiembre, una médica cuestionó qué debían hacer si no contaban con lo indispensable para operar. La respuesta del coordinador estatal fue tan simple como irresponsable:

“Si usted no quiere operar y no participar, pues no opere”.

Ramos Alor no resolvió el desabasto ni ofreció una fecha para entregar los insumos. En cambio, recordó a los residentes que sus evaluaciones dependen de la institución y de las áreas de Enseñanza e Investigación, comentario interpretado como una advertencia contra quienes se atrevieron a denunciar las carencias.

El mensaje fue brutal: si no hay material, el problema parece ser del médico que se niega a arriesgar al paciente, no del funcionario incapaz de garantizar condiciones seguras.

IMSS-Bienestar se deslindó, pero no informó la sanción

Después de que el audio se difundiera, el IMSS-Bienestar aseguró que las expresiones de Ramos Alor no representaban la postura institucional y anunció “medidas correctivas”. Sin embargo, hasta ahora no se ha informado públicamente en qué consistieron esas medidas ni si el funcionario recibió alguna sanción.

Ramos Alor ofreció posteriormente una disculpa y reconoció que sus palabras no fueron adecuadas. Pero una disculpa no llena las farmacias, no abastece los quirófanos y tampoco elimina el intento de intimidar a quienes expusieron la precariedad hospitalaria.

Incluso la gobernadora Rocío Nahle calificó sus expresiones como “muy desafortunadas” y afirmó que ella no disculparía al funcionario, aunque este continuó participando en las acciones oficiales relacionadas con el abasto.

Las protestas llegaron hasta Xalapa

El conflicto dejó de limitarse al Hospital de Alta Especialidad de Veracruz. Trabajadores del Centro de Alta Especialidad “Dr. Rafael Lucio”, en Xalapa, marcharon para exigir medicamentos y materiales, pero también para pedir la salida de Ramos Alor.

La movilización confirmó que el problema no era solamente una frase desafortunada grabada durante una reunión. Detrás del escándalo existe una inconformidad más amplia por el funcionamiento de los hospitales y por la incapacidad de las autoridades para garantizar lo básico.

La revisión ordenada por Sheinbaum representa, hasta ahora, el mayor cuestionamiento público desde el Gobierno federal contra Ramos Alor. Sin embargo, aún falta conocer si Alejandro Svarch aplicará una sanción, ordenará su salida o terminará convirtiendo la evaluación en otro trámite burocrático.

Porque en los hospitales de Veracruz no hacen falta discursos, disculpas tardías ni funcionarios expertos en repartir culpas. Hacen falta medicamentos, insumos y autoridades capaces de resolver. Y si Ramos Alor no puede hacerlo, la revisión debería servir para algo más que darle tiempo para conservar el cargo.