ECONOMÍA

Así está pegando el cierre del estrecho de Ormuz a los precios del tianguis

Los productores del campo lo tienen claro: el encarecimiento de productos básicos como jitomate, chiles, limón o cebolla es resultado del alza de precios de los combustibles y la logística, así como de los fertilizantes –también derivados del petróleo–, afirmó la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA).

La lógica es simple: si producir cuesta más y mover la mercancía también, el precio final sube. El alza de los combustibles encarece el traslado de los alimentos, y el aumento de los fertilizantes eleva el costo de cultivar, lo que termina por reflejarse en el bolsillo de los consumidores.

Esto ha pasado factura a los bolsillos y monederos de todos aquellos que al menos una vez a la semana hacen las compras en el mercado: de enero a la fecha, adquirir los productos más básicos ha aumentado a casi tres cuartas partes de un salario mínimo vigente, de acuerdo con el Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (Lacen) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En la calle y en casa se repite la misma frase: “Todo está bien caro”. En una verdulería de la Ciudad de México, Ana pregunta a Carlos: “¿Cuánto es y por qué tan caro?” El dueño del negocio de frutas, verduras y licuados hace la cuenta entre risas y agrega antes de que la marchanta suelte el billete de 200 pesos: “Sí, señora, pero el problema es que yo no gano más”.

Los agroquímicos se han encarecido entre 15% y 40%

Esta semana se dio a conocer que el alza de precios de frutas y verduras durante marzo provocó que la inflación general en México llegara a 4.59 por ciento, su nivel más alto desde octubre de 2024, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El impacto también se ve en la canasta básica a la que da seguimiento la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), compuesta por 24 productos de consumo semanal para una familia de cuatro personas.

En diciembre, el aumento anual en estos insumos (como cebolla, chile, jitomate, limón, papa, zanahoria y carnes de res y pollo) fue de 1.8 por ciento y para marzo de 6.4 por ciento, es decir, más del triple.

De acuerdo con un análisis de BanCoppel, entre los productos con mayores alzas en marzo destacan el jitomate, con un incremento anual de 126.3 por ciento; chiles frescos, 34.1; limón, 32.7, y papa, 29 por ciento.

En entrevista, Alvaro López Ríos, líder de la UNTA, explicó que las presiones inflacionarias a la producción agrícola, particularmente la de alimentos básicos, afectan desde las tierras de cultivo hasta la logística. El primer gran golpe viene de los energéticos.

“La producción del campo se ve impactada por dos factores. Las gasolinas y el diésel subieron”, lo que repercute en toda la cadena de trabajo en las parcelas, pues “el diésel es fundamental para la maquinaria agrícola”.

El aumento de costos no se detiene en los tractores. La movilidad de los agricultores también encarece el producto antes de llegar a los grandes mercados o al tianguis. “Se usan camionetas para ir por insumos a la ciudad, lo que influye en el aumento de estos productos”, agregó el dirigente.

El segundo factor que ha disparado los costos son los agroquímicos, cuyo suministro también han sufrido los estragos del panorama internacional. “Desde el 2 de marzo, cuando empezó el conflicto en Medio Oriente, los fertilizantes también se han ido para arriba entre 15 y 40 por ciento”, explicó.

La combinación de ambos elementos, afirma el líder de la UNTA, hace matemáticamente imposible que el precio final se mantenga estable, pues “fertilizantes y combustibles al alza sin duda generan una escalada de aumentos”.

Al final de la cadena, el golpe es inevitable. La lógica comercial y de supervivencia del sector impide que productores y vendedores absorban este choque inflacionario. “Ni modo que los comerciantes absorban ellos el incremento de los precios de estos dos insumos básicos para las actividades del campo”.