ECONOMÍA

Crédito privado impulsa auge de la IA, pero eleva riesgos si no se monetiza: BBVA

La creciente dependencia de crédito privado por parte de las empresas de tecnología financiera para desarrollar Inteligencia Artificial (IA) genera más presión sobre la materialización y monetización de de la productividad prevista con el uso de esta herramienta, advirtió BBVA.

Expuso que la flexibilidad contractual y la naturaleza de los proyectos, por ejemplo, el desarrollo de centros de datos, ha hecho del crédito privado un candidato natural para de fondeo para ese tipo de compañías.

Sin embargo, en la medida en que el uso de la IA no muestre resultados tangibles, tanto la inversión a través del crédito privado, como esta propia modalidad de financiamiento estarán en riesgo, expuso BBVA en su Reporte Mensual de Banca y Sistema Financiero.

Comentó que existen reportes sobre el posible impacto adverso de la inversión en IA en algunos sectores, los cuales han influido en menores valuaciones para las empresas de software, que a su vez son parte de los deudores de algunos fondos de capital privad.

“Habrá que seguir de cerca no solo los riesgos sobre los vehículos de inversión, sino sobre los inversionistas y el giro de las empresas receptoras de los recursos, tanto por su posible efecto amplificador, como por la frecuencia con la que actualmente se presentan eventos disruptivos en los mercados”, mencionaron Mariana A. Torán, Iván Martínez Urquijo y Jorge A. Campos Soto, autores del análisis realizado en el área de Estudios Económicos de BBVA.

Explicaron que catalogado como una clase de activo alternativo, el crédito privado ha registrado un crecimiento exponencial en los últimos veinte años y, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el valor de sus activos es de 2.1 billones de dólares.

Su objetivo son empresas de tamaño mediano, con ventas de entre 100 y 100 mil millones de dólares de Estados Unidos.

Sus necesidades de financiamiento superan las que satisface un banco tradicional y a su vez, con un tamaño que aún no alcanza la escala para la emisión de deuda en los mercados financieros.

Los préstamos a estas empresas  se realizan a través de fondos (Close-ended, Open-ended, Business Development Companies), constituidos en su mayoría por recursos de inversionistas institucionales, como fondos de pensiones y aseguradoras.

El crédito privado tiene su mayor desarrollo en Estados Unidos, impulsado por el incremento en la regulación bancaria tras la Gran Crisis Financiera de 2008 y la posterior búsqueda de rendimientos por parte de los inversionistas ante la caída de las tasas de interés a niveles cercanos a cero por ciento por parte de la FED.