En esta frontera, más de un tercio de la población vive sin cobertura médica institucional, lo que refleja una brecha preocupante en el acceso a la salud y obliga a muchas familias a buscar alternativas de atención fuera del sistema público.
El médico Francisco Mejía Barrientos detalló que alrededor del 36 por ciento de los ciudadanos no está afiliado al IMSS, Issste ni a otra institución de seguridad social, lo que genera una vulnerabilidad significativa frente a emergencias médicas o padecimientos crónicos.
Si bien programas como IMSS-Bienestar ofrecen una opción de atención, en la práctica la saturación de hospitales públicos como el General, el Civil, el IMSS y las Unidades de Medicina Familiar ha llevado a que tres o cuatro de cada diez pacientes opten por hospitales privados.
“El hospital privado se ha convertido en un recurso indispensable para la población que necesita atención inmediata y no puede esperar los tiempos que marcan las instituciones públicas”, señaló Mejía Barrientos.
El especialista destacó que el derecho a la salud no debe limitarse a la atención pública, ya que los servicios privados también son una vía legítima y necesaria para garantizar la cobertura médica en la ciudad.
