Si bien México posee un sistema robusto de gestión de recursos hídricos, teóricamente impecables, la realidad va más allá, porque estructura y gestión, e incluso la voluntad, requieren de una visión, políticas y proyectos estratégicos a largo plazo que aterricen en programas que trasciendan sexenios, aseguró Gabriel Soto Cortés, rector de la Unidad Lerma de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Dejó en claro que en caso de decidir revertir la situación que vive México se tendrían resultados hasta pasadas un par de décadas, una vez arrancados los programas y proyectos de inversión en infraestructura hidráulica.
