COLUMNISTAS

La eficacia de la ineficacia

 

Por Alberto Woolrich Ortíz

La exposición de motivos y el espíritu de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, consagra en sus preceptos todos los principios políticos, sociales y jurídicos encaminados  a  la realización de los postulados del movimiento armado que arrojó como consecuencia el derramamiento de mucha sangre de hermanos mexicanos, y las premisas futuras que se pudiesen dar. 

Nuestra Carta Republicana en el pasado y en el presente reconoce todos y cada uno de los supuestos del Estado, absolutamente todos. Por lo que se refiere a la justicia, en el ayer y en el hoy se sigue oponiendo a la tesis que afirma lo contrario a aquella necesidad de un contenido moral en la justicia y en la política. 

Nuestra carta de Carranza en el campo de la ética se sitúa en la moral del deber de los gobernantes, autoridades y juzgadores y, como imperativo categórico refiere que la corrupción no puede, no debe y no tiene que ser parte de ese deber. 

Esa suprema ley en su cuerpo doctrinario en su esencia, en su espíritu inculca que la conducta a seguir por parte de nuestras autoridades, pertenezcan ellas al Poder Ejecutivo, al Poder Legislativo o al Poder Judicial Federal debe encontrase encaminada a la realización del bien para la nación o al conocimiento del bien para determinar la conducta moral a seguir en beneficio de la república y de la justicia. 

El Estado, su presidente, sus senadores, sus diputados, sus agentes del ministerio público, fiscales, jueces, magistrados y/o ministros no deben de ser entes ajenos a la moral que impecablemente regula la vida de nuestro México. Nuestra carta magna tiene un contenido eminentemente ético a fin de conservar la paz social de nuestra república.

No es la corrupción la que debe de rodear la obra de esos postulados por los que se derramó la sangre de los hijos de nuestra patria.

El neoliberalismo y la Cuarta Transformación, como bien sabemos muchos entendidos mexicanos, se fundó y funda primordialmente en tratar de comprobar una eficacia de la ineficacia para respetar la ley y de ello es que los pensantes tendremos que tratar de extraer, independientemente, el ¿porqué de la necedad de no acatar la norma suprema?

Gran acierto en el pasado tuvo Charles Caleb Colton, inglés, experto en declaraciones breves y doctrinales, mediante las cuáles siempre expreso principios coherentes, como: “La verdad es una, pero el error es  múltiple, puesto que puede haber miles de opiniones sobre cualquier asunto, pero solo uno es verdadero”. Y en éste caso resulta ser que la verdad se contiene en la Constitución y no en la eficacia de la ineficacia del neoliberalismo y la Cuarta Transformación de la nación lo que debe de prevalecer en la república. 

 

Es cuanto

 


 

Presidente de la Academia de Derecho Penal

del Colegio de Abogados de México, A.C.