Asedio al INE

 

Por Ricardo Homs

Nunca antes había corrido más riesgos nuestro sistema electoral que hoy.

Antiguamente, hasta octubre de 1990, las elecciones eran organizadas por el gobierno federal, específicamente por la secretaría de gobernación que, por tanto, era juez y parte, pues el partido en el poder, el PRI, trataba de sacar ventajas al tener el control total y absoluto del sistema.

Como símbolo de esta época, podemos tomar la elección de 1988 durante el gobierno del presidente Miguel De La Madrid, cuando competían por la presidencia de la república Carlos Salinas de Gortari, candidato del PRI; Cuauhtémoc Cárdenas por el PRD y Manuel Clouthier por el PAN.

Durante el cómputo de votos después de la elección, -quien era el secretario de gobernación y responsable de la elección-, Manuel Bartlett Diaz, anunció la “caída del sistema” para después al restablecerse, anunciar el triunfo del candidato Salinas de Gortari y la derrota de Cuauhtémoc Cárdenas, quien parecía ganaba la elección.

La percepción pública calificó a este acontecimiento como el despojo de la presidencia para Cuauhtémoc Cárdenas. A partir de este acontecimiento se agilizó la creación de un organismo autónomo que garantizase imparcialidad y credibilidad y confianza a las siguientes elecciones.

Este episodio marcó la vida política de México y por ello se creó el Instituto Federal Electoral, IFE, en octubre de 1990.

El IFE adquirió certeza y respetabilidad internacional y además, se convirtió en un ícono de la democracia en todo el mundo.

A su vez todos los gobiernos e instituciones de México le reconocieron su independencia y la protegieron.

El 4 de abril de 2014 nace el INE en sustitución del IFE, con las mismas atribuciones e independencia que gozó el IFE.

Sin embargo, desde el inicio de esta administración que tomó posesión el primero de diciembre del 2018, el INE ha estado bajo asedio y acoso, con la pretensión de controlarlo desde el gobierno federal y darle instrucciones para que favorezca siempre a Morena.

Para ello se le ha desprestigiado, intentando etiquetarlo como un organismo que opera bajo el sistema del abuso y corrupción. La revocación de mandato ha recrudecido los ataques desde Morena y ha servido para desacreditar a la institución y a los consejeros.

El asunto de los altos salarios de los consejeros del INE ha servido para encender la animadversión pública y ponerlos en posición vulnerable, a fin de controlarlos.

Tenemos que reconocer que detrás de todo este conflicto generado desde la presidencia de la república está el deseo de controlar a nuestro órgano electoral y regresarlo a la operación manipulada vigente hasta 1990, cuando Manel Bartlett anunció a México la caída del sistema y la derrota de Cuauhtémoc Cárdenas y el triunfo de Carlos Salinas de Gortari. Gran ironía que nos debe hacer reflexionar. 

Someter a control del gobierno federal al INE y destruir su autonomía representa un retroceso de más de treinta años en la vida democrática de México. Irónico que quienes siendo oposición lucharon por la democracia y la exigieron, hoy la quieran destruir para satisfacer su personal ambición política.

En la democracia se gana y se pierde. Se gana con magnanimidad y se pierde con dignidad.

Sin embargo, el riesgo del fracaso y la necesidad de aceptarlo cuando el voto no nos favorece es la esencia de la democracia. 

Hoy que Morena y el presidente López Obrador ya tienen control del poder político, han optado por cerrar las puertas a sus competidores.

El conflicto generado entre el gobierno federal y Morena en contra del INE por la revocación de mandato, pone en riesgo a nuestra democracia al intentar debilitar al árbitro.

Los ciudadanos debemos alzar la voz y exhibir este juego sucio que destruirá nuestra democracia.

¿A usted qué le parece?

 

 

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