Monreal, esquizofrenia o traición

Por José García Sánchez

A Miguel Ángel Yunes le sobra dinero y a Ricardo Monreal ambición. Uno se queda con las ganas de quedarse con Veracruz y al otro se le acaba su carrera política.

Luego de los pleitos electorales de la familia Yunes por apoderarse de Veracruz, recurren a Monreal para golpear al Presidente donde se supone más le duele, la gubernatura de Cuitláhuac García Jiménez, donde había depositado mucha confianza.

La existencia de presos sin sentencia, la costumbre de reos sin delito, la injusticia de condenas desproporcionada en relación con el presunto delito no son nuevas en México, Monreal como abogado y catedrático debe saberlo, pero repentinamente advirtió que podía ser tema para ganar adeptos y golpear a quien dice serle leal: el Presidente.

Para entonces había colocado su Caballo de Troya en la contienda a través de Fuerza por México, para la reconquista de Veracruz, botín que anhela desde hace años Miguel Ángel Yunes Linares, con la participación de su hija Katy Monreal, quien es cercana al clan y dispuesta a arrebatar el poder en favor de su grupo.

Por su parte, el líder de Movimiento Ciudadano, Dante, aprovechó la postura de Monreal para salvar su reputación, y hacer de cualquier delincuente un preso político en Veracruz, como le sucedió a él en 1994, cuando cayó preso, según él por motivos políticos, pero fue por desvío de 450 millones de pesos, pasó un año y tres meses encarcelado en el penal de Pacho Viejo en Coatepec, donde ahora se encuentra su defendido, el secretario técnico del Senado, amigo y mano derecha de Monreal y militante de Movimiento Ciudadano, José Manuel del Río Virgen, vinculado a proceso. Dante dijo tener la calidad moral de desaparecer los poderes en Veracruz, ya no toca el tema.

A Monreal se le olvidaron otros presos en Veracruz por el delito de ultrajes a la autoridad, pareciera haber llegado tarde a las preocupaciones de los veracruzanos al respecto, cuando el Congreso local le regresó vigencia a esa ley derogada por autoritaria y que puso en práctica contra la sociedad tres días después de haber sido rescatada, cuando encarceló a un perredista.

Monreal, ante la prisa de protagonizar una lucha que consideraba propia, tomó el problema a bote pronto, por asalto, y sólo tomó en cuenta el caso sencillo de seis jóvenes acusados de secuestro, con eso creyó dar un golpe bajo al Presidente de manera velada pero, según él, contundente. Había antecedentes sobre la ley de ultrajes a la autoridad, pero lo desconocía, su preocupación no era auténtica simplemente oportunista, la utilizó como punto débil del gobierno de Veracruz, a pesar de que había, por lo menos dos militantes perredistas acusados de este delito.

Acude a Dante, como aliado de una causa que desconoce con la intención de limpiar su imagen de ex presidiario, en Veracruz y el país. Hecho, por cierto, que recuerda cuando los panistas fueron a acusar al Presidente a la OEA. Luego de estas hazañas del zacatecano, en tiempos de Navidad convoca a la conciliación y la armonía al país, pero por debajo de la mesa sigue desgastando, lo que recuerda también la práctica de Acción Nacional que golpea a través de sus plañideras en el Senado pero Santiago Creel, en su calidad de presidente de la Comisión Política Nacional de su partido, pide diálogo con el gobierno aparentando civilidad, muestras de esquizofrenia, propias de quienes buscan reflectores para alcanzar objetivos poco claros y fuera de la democracia y, a veces, de la legalidad.

La vinculación a proceso del supuesto pretexto del golpeteo los deja sin armas, sólo se vislumbra división y descrédito.

 

Twitter: @Josangasa3