Subjetividad, defensora de oficio

Por José Páramo Castro

Se dice “Dime con quién andas y te diré quién eres” y en una misión imposible de demostrar inocencia, pareciera que Ricardo Monreal hace lo contrario, porque para llegar al extremo de que, sin pruebas, investigación, ni conocimiento profundo se diga que alguien es inocente o culpable, como sucede con José Manuel del Río Virgen, y su exigencia de libertad es por simples simpatías a pesar de ser sospechoso de asesinato. Esto supera la lógica.

Descalificar o aprobar sistemáticamente todo lo que provenga de una autoridad, auca errores, aunque haya tenido errores, y las únicas pruebas que mantiene vivas Ricardo Monreal para demostrar la inocencia de su amigo y militantes de Movimiento Ciudadano son los testimonios de sus amigos, familiares y compadres.

Desde cuándo la inocencia de alguien se demuestra diciendo que es “buena gente”, que es “simpático”, que “no rompe un plato”, que es amable, etc. Pero lo peor no son esas subjetivas aseveraciones sino de quién proviene porque Ricardo Monreal para demostrar inocencia se reúne con gente de trayectoria poco honesta, empezando por el líder vitalicio de Movimiento Ciudadano, quien estuvo preso por el desvío de 450 millones de pesos y se dijo preso político como ahora quieren nombrar a Del Río, sin saber si es condenado, condenable o inocente.

Pero la fauna de la que se rodea Monreal para hacer equipo por la liberación de su mano derecha no ayuda mucho al sospechoso, porque ahí está Lady Metralleta, o sea la alcaldesa de Cuauhtémoc en la CdMx, de represiva conducta con sus ciudadanos; el payasito Brozo, cultivador de Fake News y absurdo crítico sin argumentos del gobierno; el improvisado Gibrán Ramírez, el periodista y gimnasta Pascal Beltrán del Río, el peor enemigo del PAN, Marko Cortés; lord montajes, Carlos Loret de Mola; el de dudosa honestidad Manuel Velasco, ex gobernador de Chiapas; la conductora de las antimañaneras del Senado, Kenia López Rabadán, la bromista Lilly Téllez, la ciclista Xóchitl Gálvez, el senador de la corta inteligencia, Julen Rementería; y nada menos que Miguel Ángel Mancera, cuyos amigos también sospechosos de delitos parecen señalar a su gestión como una de las más corruptas del CdMx.

Con esos amigos para qué quiere enemigos el pobre de José Manuel del Río, más valdría que nadie lo defendiera.

Con pancartas y mantas en mano, docenas de personas se manifestaron en los juzgados del penal de Pacho Viejo en apoyo al secretario técnico de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, José Manuel del Río Virgen, señalado del presunto delito de homicidio, luego fueron a la Representación del Gobierno del estado de Veracruz en la Ciudad de México, comandados por la diputada federal Julieta García Rábano, de Movimiento Ciudadano, donde no encontraron a nadie, con las mismas pancartas y luego, con las mismas mantas van a Papantla, las mismas 30 personas.

Lo peor es que en esa mediocridad de defensa amateur también es adoptada por profesionales del derecho y según los medios, integrantes del Colegio de Abogados y Juristas de Veracruz A.C., así como de diferentes barras y colegios de abogados, anunciaron que acudirán al Senado de la República y al Gobernador, para pedir la liberación de un sospechoso.

Otros dicen que acudirán a instancias de derechos humanos cuando en realidad está bajo una investigación, todavía no es culpable ni tiene sentencia, ¿de qué se van a quejar? De que se detuvo a un sospechoso que a todos les cae bien. Lo cual no abona a la legalidad ni a la justicia. Por lo pronto está vinculado a proceso. Habrá ahora no sólo salvar su reputación del acusado con porras y pancartas sino validar las evidencias.

La intervención de Monreal tiene más significados políticos que jurídicos y no podemos pensar que en medio de tantos amigos de dudosa honestidad haya uno químicamente puro.

Con esos defensores para qué quiere un fiscal.