Libre manejo energético a cambio de soberanía

Por José Ureña

La obsesión no es solamente interna.

En ambos lados de la política, la propia y la externa, prima el deseo de no encontrar oposición a las acciones energéticas.

Sí, la petrolera y la eléctrica.

Es decir, Petróleos Mexicanos (Pemex) y Comisión Federal de Electricidad (CFE) entregados casi con título de propiedad a Octavio Romero y Manuel Bartlett.

Ellos pueden hacer cuanto quieran y ninguna crítica, empresarial, de inversionistas extranjeros, ambientalistas y científicos, tendrá efecto.

Por eso desde Palacio Nacional se ha dado la instrucción a todo el gabinete y a sus operadores en el Congreso, Ricardo Monreal e Ignacio Mier -en ese orden-, resolver la iniciativa sin cambiar ni una coma.

Hay muchas objeciones y prácticamente solamente un consenso entre todas las fuerzas políticas: salvar el litio como propiedad de la nación.

Ya luego se verá cómo lo explota un Estado mexicano carente de fondos y con un Gobierno dedicado a pulverizar la recaudación con fines electorales.

Cuanto disponga el erario irá a esos fines: programas políticos disfrazados de asistenciales, la refinería de Dos Bocas y plantas eléctricas de vieja tecnología y contaminantes insumos.

 

EN BENEFICIO DE EU

Estados Unidos está enterado y lo explota a su favor.

Tanto Donald Trump como el demócrata Joe Biden fueron informados de manera directa los afanes energéticos disfrazados de soberanía.

¿Y cuál ha sido su respuesta?

Simple: dejar hacer, pero no gratuitamente.

Para no cuestionar el primero ordenó a México hacer nutridos muros militares al sur y al norte para detener a migrantes de todo origen.

Con Trump la dureza se aplicó de preferencia en el sur, pero con Biden la respuesta ha sido mucho más política.

Simplemente se aplica una concesión acordada por el entonces canciller designado Marcelo Ebrard el 15 de noviembre de 2018 en un hotel cercano al aeropuerto de Houston.

Los halcones pueden dar testimonio y por eso ahora, cuando la relación con México tiene fricciones y la presión interna se acelera, Biden ha resucitado y fortalecido el programa Remain in Mexico.

Poco importa el trato inhumano y vergonzoso del Gobierno mexicano a lo largo del país a todos los migrantes, cuya peor imagen mundial son los asentamientos de Chiapas y de la frontera norte.

 

GARROTE DE BIDEN

1.- A propósito:

Joe Biden está a punto de abrir las puertas -¿simple amago?- a una eventual intervención policiaca/militar en México al declarar terroristas a los cárteles mexicanos.

Son sus leyes y no hablan precisamente de abrazos y no balazos para combatir el narcotráfico y otros delitos graves en los dos países.

Donald Trump no reaccionó por la liberación de Ovidio Guzmán en octubre de 2019, pero ya está la advertencia de Biden con la recompensa de cinco millones de pesos por él y cada hermano.

 

Esto no presagia buenos tiempos para México.

Y 2.- La aplanadora morenista ha regresado al Congreso capitalino, ahora reforzada por priistas y perredistas.

Es, en opinión del vicecoordinador azul Ricardo Rubio Torres, el rompimiento de la alianza Va por México o Va por la Ciudad de México.

-Priistas y perredistas no estarían sentados ahí sin los votos de Acción Nacional -dice Rubio Torres con nostalgia al recordar cómo el PAN es el partido de más base en la capital.