Zoé Robledo anunció que se construirá una nueva propuesta «en el marco de lo posible». Los inconformes exigen 10% directo al salario y la salida del líder sindical Rafael Olivos.

El director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo, anunció la instalación de una mesa de trabajo con el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS). El objetivo es analizar alternativas y plantear una nueva oferta salarial, luego de que la base trabajadora rechazara en consulta el incremento de 2.9% al tabulador.

En un video difundido en redes sociales, Robledo informó que las negociaciones arrancaron este jueves, en seguimiento a lo anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum. Dijo que el instituto respeta la decisión de los trabajadores. Calificó la consulta como un ejercicio democrático posible gracias a la reforma laboral de 2019, y prometió responder «con hechos».

El resultado de la consulta

La votación del miércoles 14 de octubre se realizó en 670 unidades electorales. Los trabajadores decidían sobre una oferta global de 6.8%, compuesta por 2.9% al sueldo tabular y 3.9% en prestaciones. Ese paquete había sido aprobado antes por el Congreso Nacional del sindicato.

Rafael Olivos, secretario general del SNTSS, reconoció que la mayoría de quienes participaron decidió no aprobar la propuesta. Pidió retomar las mesas de negociación para buscar mejores condiciones salariales.

El Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral y la Secretaría del Trabajo acompañaron el proceso. El primero indicó que buscaba garantizar un voto libre, directo y secreto. Aun así, antes de la jornada, trabajadores denunciaron presuntas presiones de la dirigencia y boletas sin folio.

Qué exigen los inconformes

Las protestas comenzaron a finales de septiembre y se endurecieron el 1 de octubre, cuando manifestantes derribaron las puertas de la sede nacional del sindicato en la colonia Condesa. Desde el 8 de octubre mantienen un plantón frente a las oficinas centrales del IMSS, en Paseo de la Reforma, con movilizaciones en al menos siete estados.

Sus principales demandas son:

  • Un aumento de 10% directo al salario tabular. Argumentan que el 3.9% en prestaciones no se refleja de la misma forma en el ingreso.
  • La destitución de Rafael Olivos y la elección de un nuevo comité ejecutivo.
  • La derogación de una cláusula sindical que consideran una «ley mordaza».
  • Abasto de insumos y medicamentos, y mejores condiciones de jubilación.

Rafael Soto, del Comité de Movilización Nacional de Trabajadores del IMSS, calificó el resultado como una «victoria aplastante». Aseguró que regresarán a la mesa, pero sin Olivos. Pidió también que la nueva dirigencia esté libre de partidos políticos.

La postura del gobierno

Sheinbaum reconoció como legítimas varias de las demandas y pidió a Robledo atender el aumento salarial y el desabasto de medicamentos. Aclaró que el incremento considera tanto el tabulador como las prestaciones. También afirmó que «no hay crisis de salud» y que el gobierno no está «cruzado de brazos».

Robledo aseguró que los servicios médicos operan con normalidad en todo el país. El instituto sostuvo antes que más de 400 mil trabajadores laboraron sin interrupciones durante las protestas.

Lo que sigue

La mesa de trabajo deberá definir si el IMSS tiene margen para mejorar la oferta. Robledo advirtió que cualquier nueva propuesta debe estar «en el marco de lo posible», sin precisar montos.

Los trabajadores mantienen el plantón en Reforma y anunciaron nuevas movilizaciones en quince días, sin fecha definida. El conflicto sigue abierto, con dos puntos sin resolver: el porcentaje de aumento y el futuro de la dirigencia sindical.