Por: Zaynne Córdoba
La agenda de Omar García Harfuch estuvo marcada durante los últimos días por la coordinación operativa, inteligencia, cooperación internacional y acciones contra estructuras vinculadas con actividades ilícitas.
Desde el reforzamiento de la seguridad en Morelos, hasta operaciones contra redes de corrupción y mercados ilegales, formaron parte de las actividades del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana.
Luego del asesinato de dos estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, la presidenta Claudia Sheinbaum instruyó a Harfuch a reforzar la vigilancia en Cuernavaca y participar en acciones preventivas ante el incremento de delitos en la zona.

El dato importante aquí no es solamente el despliegue de seguridad, sino la instrucción de trabajar desde la prevención. Porque frente a la violencia que afecta a jóvenes, la respuesta de un gobierno no puede limitarse a reaccionar después de los hechos: debe existir capacidad para anticiparse, investigar y reducir riesgos.
Un día después, Harfuch sostuvo una reunión con representantes del Consejo Empresarial de Canadá, encabezados por su presidente y CEO, Goldy Hyder. El encuentro tuvo como eje el fortalecimiento de la cooperación entre México y Canadá en materia de seguridad, particularmente en inteligencia, investigación y ciberseguridad.

La seguridad dejó de ser hace mucho tiempo un asunto exclusivamente policial. El crimen organizado utiliza tecnología, redes financieras, comunicaciones y estructuras internacionales. Por eso, el intercambio de información y experiencias con otros países adquiere una importancia cada vez mayor.
El 2 de octubre, después del ataque ocurrido en una escuela de Coahuila, Harfuch informó sobre el fortalecimiento del monitoreo de redes sociales, servicios de mensajería, foros y otros espacios digitales para detectar tempranamente contenidos, patrones o conductas que pudieran representar riesgos relacionados con expresiones de extremismo violento.
La precisión hecha por el propio funcionario también resulta relevante: consultar determinado contenido o expresarse en redes sociales no constituye por sí mismo un delito. El objetivo planteado es preventivo, buscando identificar amenazas creíbles y patrones que puedan ayudar a evitar hechos violentos.
Pero si algo caracterizó esta semana fueron los resultados operativos.
Ese mismo 2 de octubre, fuerzas federales realizaron un cateo en Huixquilucan, Estado de México, derivado de trabajos de inteligencia e investigación. El resultado fue el aseguramiento de 60 toneladas de cigarros apócrifos, más de 2 millones de cigarros, cuatro máquinas utilizadas para su elaboración y diversos materiales destinados a su producción y distribución.
En el operativo participaron la SSPC, Marina, Defensa y la Fiscalía General de la República, con información del Centro Nacional de Inteligencia. Además, fueron detenidas tres personas, dos de ellas de nacionalidad extranjera.

No se trata simplemente de decomisar mercancía. Golpear una estructura dedicada a fabricar y distribuir productos ilegales significa afectar su capacidad de producción, logística y comercialización. Y en este caso, el aseguramiento de la maquinaria y de una bodega utilizada para la fabricación permite dimensionar que la operación iba más allá de la simple venta de mercancía irregular.
Un ejemplo más de la estrategia de inteligencia y coordinación federal ocurrió el 3 de octubre: el Operativo Enjambre llegó a Suchiapa, Chiapas, con la detención del alcalde Jorge Lorenzo Lara Cordero, su antecesor Alexis Nucamendi y otros integrantes de la estructura municipal. En total, fueron detenidos 21 funcionarios y elementos relacionados con la policía municipal, en una investigación por presuntos delitos como corrupción, abuso de autoridad y asociación delictuosa.
Aquí aparece uno de los elementos más relevantes de la estrategia que encabeza Harfuch: la investigación no se limita a perseguir a quienes ejecutan directamente actividades criminales, sino que busca detectar posibles redes de protección institucional.

Cuando las estructuras delictivas encuentran funcionarios dispuestos a facilitarles el camino, el problema deja de ser solamente policial. Se convierte en un problema de corrupción y captura de instituciones.
La semana de Harfuch deja, entonces, una fotografía con varios frentes abiertos: prevención en Morelos, cooperación internacional con Canadá, inteligencia para combatir riesgos digitales, decomisos de mercancía ilegal y una operación contra funcionarios presuntamente vinculados con redes criminales.
La seguridad no se construye con un solo operativo ni con una sola cifra. Se construye con investigación, coordinación, inteligencia y capacidad para actuar cuando las investigaciones llegan a conclusiones que permiten intervenir.
Y en una semana particularmente intensa, la agenda de Omar García Harfuch volvió a colocar esos cuatro elementos en el centro: investigar, coordinar, prevenir y actuar.
Porque en materia de seguridad, los discursos pueden ocupar titulares durante un día. Los resultados de una investigación, en cambio, pueden cambiar el rumbo de una operación criminal.
