Claudia Sheinbaum lanzó una dura advertencia a Washington: la relación bilateral puede mantenerse en el terreno de la colaboración, pero México no permitirá que autoridades extranjeras intervengan en sus decisiones políticas ni intenten confrontar a los integrantes del Gobierno federal.

La presidenta interpretó los recientes reconocimientos del director de la DEA, Terrance Cole, hacia Omar García Harfuch como parte de una estrategia de presión. El funcionario estadounidense presentó al secretario de Seguridad como un aliado confiable, mientras otras figuras mexicanas han sido objeto de señalamientos y restricciones migratorias.

Desde Palacio Nacional, Sheinbaum sostuvo que la intención sería construir contrastes entre los miembros de su administración: respaldar públicamente a algunos, desacreditar a otros y alimentar la percepción de que existen pugnas dentro del equipo encargado de combatir la delincuencia.

Sin embargo, rechazó que esas acciones hayan provocado enfrentamientos. Aseguró que las dependencias de seguridad mantienen comunicación permanente y trabajan de manera conjunta con la Fiscalía General de la República.

Para la mandataria, los resultados obtenidos contra la violencia no serían posibles si existiera una ruptura entre las instituciones. En ese sentido, destacó que los homicidios han disminuido 51 por ciento durante su gestión.

Sheinbaum también colocó la controversia dentro del calendario electoral estadounidense. Señaló que México vuelve a ser utilizado en el discurso político de ese país cuando se aproximan las elecciones intermedias de noviembre, particularmente en asuntos relacionados con narcotráfico, migración y seguridad fronteriza.

Ante ese escenario, pidió a las autoridades estadounidenses concentrarse en sus propios problemas, mientras México resuelve los suyos. Aclaró que ambos países pueden intercambiar información y realizar acciones coordinadas, siempre que se respeten los límites de cada nación.

Finalmente, reconoció que el diálogo con la administración de Donald Trump ha enfrentado episodios difíciles por diferencias comerciales y de seguridad. No obstante, afirmó que su Gobierno seguirá respondiendo con firmeza y prudencia, sin permitir presiones que vulneren la soberanía nacional.