INTERNACIONAL

Nuevo México demandaría a la DEA por estrategia fallida que dejó pasar cargamentos de fentanilo

La gobernadora de Nuevo México afirmó este lunes que las autoridades estatales podrían reclamar miles de millones de dólares en daños civiles tras las revelaciones de que agentes de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) permitieron repetidamente que cargamentos de fentanilo llegaran a comunidades azotadas por las drogas, mientras los investigadores buscaban armar casos más grandes.

La gobernadora demócrata Michelle Lujan Grisham prometió llevar su indignación “directamente a la Casa Blanca y al Congreso” para pedir garantías de que la DEA ya no utiliza esa arriesgada estrategia policial en Nuevo México y de que no se replica en otros lugares. Las sobredosis se han disparado en Nuevo México, aun cuando las muertes por fentanilo disminuyeron en otros estados.

“Se trata de un fracaso asombroso del gobierno federal”, declaró la gobernadora ante periodistas en una conferencia de prensa en la oficina del médico forense estatal en Albuquerque, sumándose a un grupo de agentes del orden y funcionarios estatales y locales que exigían respuestas. “Es repugnante y despreciable”.

Hasta el momento, ni la Casa Blanca ni la DEA han respondido a solicitudes de comentarios.

Las declaraciones de Lujan Grisham se produjeron una semana después de que The Associated Press informó que agentes de la DEA monitorearon repetidamente —pero no incautaron— cargamentos de fentanilo como parte de un esfuerzo por construir casos penales más grandes entre 2023 y 2025.

Agentes actuales y anteriores de la DEA, entre ellos, el denunciante David Howell, dijeron a la Ap que la estrategia equivalía a hacer una apuesta con la seguridad pública y que podría haber violado normas del Departamento de Justicia de Estados Unidos destinadas a proteger a la población.

Inicialmente, la DEA negó las acusaciones de Howell en un comunicado enviado a la Ap. Pero depsués, la agencia pidió al organismo de supervisión independiente del Departamento de Justicia que realizara su propia investigación.

El fentanilo no fue incautado en medio de la epidemia de drogas más mortífera en la historia de Estados Unidos y mientras la DEA encabezaba una campaña de concientización pública —“One Pill Can Kill” (“Una pastilla puede matar”)— donde enfatizaba que incluso unos pocos miligramos de la sustancia pueden ser letales.