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A 50 años del golpe militar, exigen a gobierno de Milei dejar de negar crímenes de la dictadura

“Estamos en esta plaza, con los 30 mil como bandera, con las Madres y las Abuelas, con los sobrevivientes de los campos de concentración, con los hijos, hijas, los nietos y las nietas, hermanos y hermanas, con los familiares de los detenidos-desaparecidos, y con el conjunto de organismos de derechos humanos acompañados por el pueblo para decirle a (el presidente Javier) Milei: la memoria es nuestra herramienta”, dice al final el documento leído ante la mayor multitud que se recuerde en esta fecha, por la Abuela de Plaza de Mayo Estela de Carlotto.

Destacó el reclamo al Estado que “debe garantizar la restitución de los nietos apropiados”, al advertir que el gobierno de Milei “no sólo es negacionista, sino que reivindica el terrorismo de Estado y el genocidio. Por eso desmantela las políticas de Memoria, Verdad y Justicia y desfinancia los espacios de memoria que funcionan en los lugares donde hubo centros clandestinos”.

Además se “incumplen la obligación del Estado de garantizar las reparaciones históricas y pago de pensiones para las y los ex presos políticos, exiliados, hijos y sobrevivientes que reciben pensiones mínimas y no tienen obra social”.

Hubo otra demanda y es que “desde la asunción del gobierno de Milei no ha pasado otra cosa que la reducción de las políticas públicas para garantizar éste y todos los derechos del pueblo. El Banco Nacional de Datos Genéticos ha visto intervenida su estructura y la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad reducido a la mitad su planta de trabajadores”.

En el acto se reclamó por la prisión y proscripción de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en un proceso denunciado por irregularidades, durante el cual se atentó contra su vida. “Merece nuestra preocupación y repudio. ¡Libertad a Cristina Fernández!”.

Esta fue, sin duda, la mayor y multitudinaria marcha a nivel federal en la historia de los últimos años y miles y miles se manifestaron en defensa de la Memoria, la Verdad y la Justicia, consigna de la convocatoria de los organismos de derechos humanos para recordar el golpe de Estado cívico-militar del 24 de marzo de 1976 que instaló la dictadura más feroz en el país, medio siglo atrás.

Fue más que emocionante el homenaje a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, vanguardia de la resistencia que nació casi de inmediato en ese lugar histórico, hoy con la presencia activa de miles de jóvenes incluso entre 14 y 18 años, que sorprendió a todos, tanto en esta capital, como en todas las provincia del país.

En todo el país se registraron las marchas más importantes de los últimos años. La Confederación General del Trabajo (CGT) tanto como las dos Centrales de Trabajadores Argentinos, sindicatos, gremios partidos opositores, organizaciones sociales, acompañaron la multitudinaria marcha que culminó con un acto donde representantes de los organismos de derechos humanos leyeron el comunicado, impactando en la multitud que alentaba a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que aún sobreviven, la mayoría en sillas de ruedas aclamadas por el amor desbordante de la multitud.

También intervinieron importantes personalidades como el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel y fue una sorpresa que después de participar en un acto en la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, el juez español Baltasar Garzón, acompañado por el director de cine de su país Alex de la Iglesia, estuvo acompañando a las Madres.

La Unión Europea y sus Estados miembros recordaron los 50 años del golpe de Estado con un mensaje oficial del embajador Erik Høeg, rindiendo homenaje a las víctimas de la dictadura militar, entre ellas  ciudadanos europeos.

La Plaza de Mayo fue escenario de una vigilia activa, desde las primeras horas de la noche del lunes con presencia de músicos, artistas, obras de teatro, amaneciendo este martes para recibir a los manifestantes.

Imponente fue el momento en que los manifestantes llevaban la larguísima bandera con las fotos de miles de desaparecidos; por primera vez no hubo banderas partidistas.