El norte exige turismo real: ¿estará Igor Rojí a la altura?
El norte de Veracruz vive un momento clave. Municipios como Poza Rica han dado pasos firmes para organizar, fortalecer y proyectar su vocación turística. La próxima toma de protesta del Consejo Municipal de Turismo, con la presencia de autoridades estatales es una señal de hacia dónde puede avanzar la región si existe voluntad política real.
Cuando se habla de “autoridades estatales”, la lectura es clara: el liderazgo del sector turístico en Veracruz tiene nombre y responsabilidad. La expectativa recae en Igor Rojí, quien encabeza el área turística estatal y cuya presencia en este tipo de eventos representa respaldo, validación y compromiso con los municipios.
Igor es un perfil con experiencia y conocimiento en el sector turístico. Su paso por la administración municipal en Orizaba dejó claro que, con visión y estrategia, es posible consolidar destinos y posicionarlos a nivel nacional. Hoy, ese conocimiento es precisamente lo que genera expectativa: que las cosas se hagan bien.
El momento no podría ser más oportuno. Frente a eventos como Cumbre Tajín, la temporada de Semana Santa y las ferias municipales en todo Veracruz —muchas de ellas con conciertos masivos que atraen a miles de personas—, el turismo debe convertirse en un motor real de desarrollo. A esto se suma la promoción internacional que se ha realizado, incluyendo viajes al extranjero como España, que deberán traducirse en resultados concretos para el estado.
Sin embargo, hay un punto clave que no puede quedar fuera: el presupuesto. La política turística no puede sostenerse únicamente en la operación básica. Es necesario que se aprueben recursos suficientes que no solo cubran la nómina de la Secretaría, como ocurrió en 2025, sino que realmente impulsen la promoción, la infraestructura y el desarrollo de proyectos turísticos.
Poza Rica, al igual que otros municipios del norte, no parte de cero. Cuenta con infraestructura, conectividad y una ubicación estratégica que la coloca como eje logístico y hotelero de la región. Pero ese potencial requiere acompañamiento estatal para consolidarse y traducirse en beneficios tangibles.
Por ello, el llamado no es a la confrontación, sino a la acción. El norte de Veracruz necesita que el turismo deje de ser un discurso y se convierta en una estrategia real, sostenida y coordinada. La toma de protesta del jueves puede marcar el inicio de una nueva etapa, pero también será una prueba clara de resultados.
Porque hoy, más que nunca, los municipios están haciendo su parte. Ahora toca ver si el estado, con experiencia, recursos y visión, está listo para responder.


