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Mientras el pueblo celebraba el Año Nuevo Purépecha, talamontes saquean 150 pinos en Comburinda

Talamontes saquearon más de 150 pinos cerca de la zona protegida Comburinda, ubicada en la cabecera municipal de Tingambato, Michoacán, mientras los pobladores indígenas del lugar celebraban la llegada del Año Nuevo Purépecha. Con este despojo, según los lugareños, suman al menos mil 500 árboles derribados ilegalmente en la región durante los últimos dos meses.

“Lo que más nos dolió fue la saña con la que destruyeron esa parte del bosque, por lo menos antes los taladores eran más discretos”, afirmó un comunero.

Las autoridades tradicionales de la demarcación, ubicada en la región de la Meseta Purépecha, exigieron que se detenga la tala clandestina y la rapiña de los bosques, así como “respeto al pueblo de Tingambato, al territorio y a la Madre Tierra”.

En un comunicado, recordaron que los saqueos comenzaron el 12 de diciembre pasado, “y aprovechando la fiesta y ceremonia de los días 31 de enero y 1 de febrero, los talamontes se llevaron mil 500 árboles, algunos de ellos con más de 100 años de antigüedad”, afirmaron los integrantes del consejo comunal.

Otro habitante dijo en entrevista que los talamontes son los mismos que saquearon al municipio de Cherán hasta abril de 2011, cuando hubo un enfrentamiento y se expulsó a los atracadores, “pero no sabemos nombres y deben ser las autoridades las que investiguen pero no han hecho nada”.

Los desmontes han ocurrido cerca de la zona de Copio, que colinda con el municipio de Pichátaro. “El pasado 2 de febrero por la mañana nos dimos cuenta de lo ocurrido. Horas después, el área de delitos forestales de la Fiscalía General de Michoacán llegó al lugar del derribo de los árboles, y se levantó la denuncia ante el Ministerio Público el martes 3 de febrero”, subrayó el comunero.

Agregó que el pueblo de Tingambato optó por abrir zanjas desde diciembre anterior, pero los taladores lograron evadirlas e internarse en la floresta, “pero lo ocurrido la noche del 1 de febrero fue una provocación, y con toda la agresión posible”.

Expuso que la comunidad posee varias áreas boscosas, porque ha realizado trabajos de reforestación y de protección, e incluso siembra aguacate únicamente en las partes bajas, porque las regiones arboladas más altas no son aptas para el cultivo de ese fruto.

Comentó que la tala clandestina se ha cometido durante décadas pero había sido para la sobrevivencia de comunidades que no tienen bosques, y lo ocurrido en los dos últimos meses es definitivamente “un crimen”.

Indicó que los taladores furtivos “son profesionales, ya que tumban y trozan muchos árboles en pocas horas; en una noche tumbaron y se llevaron más de 120 pinos. En algunos lugares del monte se pudo observar que a los troncos les brotaba resina, lo que significa que tenían pocos días de haber sido cortados, además se ven huellas de camiones, botes de aceite para las motosierras y recipientes con gasolina, incluso ropa abandonada”.

  Las autoridades comunales convocaron a una asamblea extraordinaria para los próximos días, con la intención de analizar posibles acciones ante el daño ambiental, principalmente en los predios conocidos como Piedras de Lumbre y Las Mesas. También pidieron ayuda a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y al gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, para que se ponga un alto a este ecocidio.