En vísperas de Día de Muertos, en el poblado de Pomuch, Campeche, los habitantes limpian los restos óseos de sus seres queridos, como un gesto de amor y memoria para una relación que trasciende más allá de la vida y la muerte.
Se debe a un ritual maya ancestral llamado Choo Ba’ak en el que las personas acuden al cementerio para exhumar a sus parientes y limpiar sus huesos, así como para mantener la comunicación en la familia.
Las osamentas son aseadas cuidadosamente con brochas o trapos, además se decoran los osarios y año con año es remplazado el paño que acompaña los restos, que además lleva el nombre del difunto.
